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Después de 20 años en EEUU y 44 en Chile, sigue Don Francisco | | Por:LAURA WIDES-MUNOZ | | 06-10-2006 - 10:55 h. | | MIAMI | AP
En la primera escena, los actores se quedan en paños menores. Luego desfilan un puma y una alpaca. A continuación actúan un grupo de música tejana con bailarines hip hop y un roquero mexicano que acaba de hacer una película de televisión con Disney.
Finalmente hay una sorpresa feliz para un niño hondureño de 11 años que se coló por la frontera para hallar a su madre: al final de cuentas no será deportado.
Y todo eso antes de la primera pausa en la grabación de "Sábado Gigante" que tiene una teleaudiencia leal de 100 millones de personas.
El programa de variedades cumple 20 años en Estados Unidos este año y el próximo llegará a los 45 en Chile, donde se originó. Pero quienes creen que Don Francisco es una reliquia de una era del pasado podrían estar muy equivocados.
Detrás del personaje burlón de Don Francisco se encuentra su alter ego, el creador del programa, el conductor chileno Mario Kreutzberger, su verdadero nombre. Es su habilidad para conjugar en uno solo las habilidades de muchos otros animadores lo que ha hecho de "Sábado Gigante" el programa de variedades de mayor duración en el mundo, según el Libro Guinness de Récords.
"Sería muy cansador ser Don Francisco todo el día", aclara.
"Uno es Mario, y cuando viene a la televisión es Don Francisco".
El programa le ha permitido a Kreutzberger hacer lo que ningún político en Estados Unidos ha sido capaz de lograr: crear un espacio todos los sábados por la noche que conjuga una vasta gama de hispanos atravesando nacionalidades, culturas, edades y sexos.
Durante la actuación de música tejana, mujeres mayores entre el público se paran y se mecen siguiendo el ritmo acompasado. Durante la actuación de la rockera Belinda los adolescentes se enloquecen.
El público masculino se deleita con las beldades que acompañan al animador y a los niños les encantan los pasajes en que presentan animales.
Nacido en Chile de padres judíos que huyeron del Holocausto en Alemania, Kreutzberger saboreó la fama por primera vez actuando en el mismo conservatorio donde lo inscribió su madre, una cantante de ópera.
"Lo llevaba en los genes", afirma. "Mi mamá siempre me promovió. Ella me llevó al conservatorio. Me compró los disfraces para las obras de teatro. Ella era la que quería que yo fuese actor".
Kreutzberger, de 65 años, intentó seguir los pasos de su padre sastre, pero la fama llamaba a su puerta. Empezó su primer programa en 1962 en Chile y en 1986 salió rumbo a Miami.
Es su facilidad para pasar de una identidad a otra _judío, inmigrante, chileno, hispano_ que le ha ayudado a establecer lazos con muchas culturas, como también su experiencia de inmigrante que comparten muchos de sus televidentes.
"Ser inmigrante nunca ha sido fácil en ninguna parte", dijo.
"Nunca es fácil adaptarse a un nuevo lugar, nueva comida y nuevos amigos".
"Cuando vine acá yo era una estrella en Chile", agregó Kreutzberger, "y vine aquí y después resultó interesante porque nunca había trabajado para un grupo que era una minoría".
Su proyección es considerable.
Durante las dos últimas elecciones presidenciales, tanto candidatos demócratas como republicanos aparecieron en su programa para tratar de conquistar votantes hispanos. También se presentan políticos latinoamericanos con frecuencia.
En 1973, el general Augusto Pinochet lo buscó para anunciar el derrocamiento del presidente Salvador Allende en Chile.
Kreutzberger dijo que tuvo que convencer a las autoridades de que un animador de televisión no era la persona adecuada para anunciar un golpe militar.
Ha recibido un homenaje del Congreso de Estados Unidos, fue embajador de buena voluntad para el Fondo de la Infancia de las Naciones Unidas (UNICEF) y ganó una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. Su programa anual en beneficio de niños discapacitados ha recaudado más de 240 millones de dólares.
Su popularidad se extiende a algunos de los sitios más remotos.
Ron Magill, un zoólogo que se presenta con frecuencia en el programa, se encontró con admiradores suyos hasta en lo profundo de la selva del Darién en Panamá.
"Allí estaban estos indígenas", recuerda. "Una mujer con los pechos descubiertos y descalza me dijo que una vez por semana caminaban hasta el pueblo más cercano para ver "Sábado Gigante".
Entre grabaciones, Kreutzberger aguarda con su atildado traje gris, camisa rosa y pañuelo de bolsillo haciendo juego. Tiene la seriedad de un líder mundial.
Luego le toca entrar. Su voz retumba en el estudio y después de un par de chistes picantes bromea agradeciendo que la Comisión Federal de Comunicaciones tenga demasiados pocos agentes de habla española como para vigilar.
Kreutzberger ha sido criticado por su uso de modelos ligeras de ropas, y se ha vuelto más reservado desde que zanjó una demanda por acoso sexual en 1994 con una ex modelo. Pero insiste en su inocencia. Admite que su esposa Temy, con la que ha estado casado 44 años, a veces se ha puesto celosa, pero no se disculpa por las bailarinas de su programa.
"A mí me gusta las mujeres medio desnudas", afirma.
Se mantiene al día con los acontecimientos políticos y culturales para que su programa no pierda frescura. Acaba de leer "El fin de la pobreza" de Jeffrey Sachs, con prólogo de Bono.
¿Pero correrá peligro de quedar desactualizado? Durante un reciente pasaje de su programa en que los niños interactúan con animales, tuvo que recordar a un pequeño la palabra "pollo".
Kreutzberger dice que no se preocupa por la expansión de las cadenas bilingües o en español ni los estudios que sugieren que los hispanos en Estados Unidos prefieren cada vez más el inglés.
"Siempre van a llegar más (inmigrantes). Cuando empecé hace 25 años, se reconocían 9 millones de hispanos en Estados Unidos. Hoy en día se reconocen 42 millones", dijo.
"Pienso que aunque pongan muros eléctricos, o lo que sea, hay millones de personas que están al otro lado de la frontera que viven en condiciones más malas de lo que podrían vivir aquí", agregó. "Es una razón. Y la razón más importante es que para mantener la economía de los Estados Unidos, se necesita la organización estadounidense con la mano de obra de los hispanos".
Kreutzberger es consciente de su influencia. Después que el abogado del programa explicó que el niño Wilson López, de 11 años, no sería deportado a Honduras, Don Francisco ofreció al público una aclaración sobre la capacidad de su equipo legal.
"Aquí no podemos hacer milagros, ni queremos que ustedes piensen que podemos", afirma.
Pero las miradas del público parecen sugerir lo contrario.
______ En la internet: http://www.univision.com/content/channel.jhtml?chid=6&schid=6761
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