| PIPOCAS |
 |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
El triunfo de Barack Obama | | …el pueblo estadounidense y su democracia dieron una admirable muestra de vigor. Y ese ya es, por sí solo, un extraordinario motivo para que EE.UU. revitalice su fe en el porvenir
“Nosotros, el pueblo de Estados Unidos…” Con esa frase comienza la Constitución Política estadounidense, que con sus nada más que siete artículos, vigentes hasta hoy, sentó en 1791 las bases de una democracia que ayer ha escrito una de las páginas más memorables de su historia.
“Nosotros, el pueblo de Estados Unidos” volvió a hablar y, como lo reconoció el candidato perdedor, John McCain, “habló claro”. Con una contundente mayoría y una participación sin precedentes, eligió a Barack Obama, un formidable líder en el más pleno sentido de la palabra.
Los desafíos que le esperan al Presidente electo son quizá los más grandes que nunca tuvo que afrontar un mandatario estadounidense. La mayor crisis económica de su historia y un prestigio internacional hecho añicos por sus desafortunadas intervenciones militares, son dos de las más pesadas cargas que hereda. Pero, como contrapartida, cuenta con el decidido y activo apoyo de un pueblo cuya voluntad de triunfar frente a las adversidades ha pasado ya muy difíciles pruebas.
El generoso discurso del candidato derrotado quien no escatimó palabras para rendir su homenaje de admiración y respeto al ganador, primero, y el breve pero elocuente mensaje de Obama al proclamar su triunfo, después, estuvieron a la altura del momento. Hicieron en pocos minutos más que los últimos años de acciones bélicas para reponer ante los ojos del mundo la autoridad moral que hizo de EE.UU. durante el siglo XX la vanguardia de quienes se adhieren a los principios básicos de la democracia y la libertad. Ambos renovaron las esperanzas de su pueblo y dejaron claro que ninguna de sus diferencias es mayor que lo que los une.
En el camino que condujo a la victoria de Obama quedaron como resabios de una era que concluye un sinfín de prejuicios. El pueblo estadounidense demostró que valores como la igualdad de oportunidades son más fuertes que las rémoras de racismo; que los principios que inspiraron a los fundadores en 1776 siguen tan vigorosos como entonces; que es un pueblo capaz de adaptarse a los retos del futuro y que esos factores son más que suficientes para encararlo con esperanza y decisión.
Sin embargo, no es nada fácil lo que le espera a Obama. Si bien muchos prejuicios sobre su capacidad de liderazgo fueron desmentidos por los hechos, quedan en pie otros tantos relativos a su real aptitud y decisión para afrontar con la firmeza necesaria retos tan monumentales como el terrorismo o la debacle económica. Si es así o no, el juicio de la historia lo dirá. Mientras tanto, lo cierto es que el pueblo estadounidense y su democracia dieron una admirable muestra de vigor. Y ese ya es, por sí solo, un extraordinario motivo para que EE.UU. revitalice su fe en el porvenir.
| |
|
|
|
¿ No encontraste lo que buscabas ? Entonces utiliza nuestro buscador...
|
|
|
|
|