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TRAGEDIA | Los restos de la segunda víctima del ataque de ETA en España fueron repatriados ayer a Ecuador, donde recibirán sepultura al igual que los de su compatriota hallados primero
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Ecuatorianos víctimas de atentado,en ´casa´; uno ya fue enterrado
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| Picaihua, Ecuador, y Madrid | Agencias
Mientras el cuerpo sin vida del ecuatoriano Diego Armando Estacio era trasladado a bordo de un avión español hasta Guayaquil, su compatriota Carlos Alonso Palate era enterrado en su natal Picaihua, en medio del llanto y dolor de sus familiares y amigos. Estacio y Palate fueron las dos víctimas fatales del reciente atentado atribuido a ETA en España.
Los restos de Diego Armando Estacio, de 19 años, fueron localizados el viernes y recuperados ayer a primera hora entre toneladas de escombros antes de ser examinado por el forense, dijo un vocero policial.
La llegada del féretro de Estacio a Ecuador estaba prevista para la medianoche de ayer. En el Boeing 707 de Fuerza Aérea Española que lo trasladó estaban 29 familiares de la víctima y una delegación de alto nivel del Gobierno español, informó la Cancillería en un comunicado.
DOLOR
Entre tanto, miles de personas colmaron el pequeño cementerio de Picaihua, un poblado ubicado a 230 kilómetros de Quito, y otras se encaramaron en los sitios más altos del lugar para presenciar el entierro de Carlos Alonso Palate.
Sobre los hombros de amigos y familiares, el féretro ingresó ayer al cementerio en medio de aplausos y una lluvia de pétalos de rosas.
La incomodidad y el sofocamiento provocado por la multitud hicieron que la madre de Palate, María Basilea Sailema, y su hermana María Elvia no permanecieran en el cementerio hasta el final del entierro y tuvieran que expresar su dolor en las afueras del sitio. Ambas sufrieron momentáneos desvanecimientos. Mientras adentro, sus otros dos hermanos y parientes seguían el ritual.
El féretro salió desde la casa donde vivía Palate antes de emigrar a España, recorrió en hombros las polvorientas calles del poblado, llegó hasta las afueras de la iglesia, en la plaza central para finalmente ser llevado al cementerio de Picaihua, 230 kilómetros al suroeste de Quito.
"M"ijito lindo, a mí solita me vas dejando", decía la madre de Palate, quien sostenida de los brazos por uno de sus hijos y un familiar, caminó cerca de tres kilómetros junto a decenas de personas acompañando los restos de Palate, desde su hogar donde eran velados desde el viernes hasta la iglesia principal del poblado.
Los ecuatorianos fueron las dos únicas víctimas fatales que dejó el atentado de ETA del sábado que rompió una tregua de más de tres años y medio entre el Gobierno español y la organización separatista vasca.
No hay más diálogo con ETA
El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, dijo ayer que, tras el atentado cometido por ETA el pasado día 30 en el aeropuerto de Madrid, el proceso de paz y el diálogo entablado con la banda terrorista "han llegado a su punto y final".
Durante un acto castrense, Rodríguez Zapatero explicó, en una conversación informal con periodistas, que la ruptura del proceso no impide que mantenga su empeño por erradicar la violencia y rechazó que el Gobierno haya cometido algún error.
La banda terrorista ETA declaró, el pasado 22 de marzo, un alto el fuego permanente, que rompió tras colocar una furgoneta bomba colocada en el aeropuerto de Madrid-Barajas el pasado sábado y matar a dos ciudadanos de nacionalidad ecuatoriana, sus primeras víctimas mortales en tres años y medio.
El Jefe del Ejecutivo español explicó que "el proceso de paz tenía su fundamento en el diálogo, y, por tanto, tras el atentado, llegó a su punto y final".
Insistió en que su apreciación de que el proceso ha llegado a su punto y final no impide que su determinación sea tan fuerte como hasta ahora para ver el fin de la violencia, un objetivo que reconoció que es muy difícil.
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