Ahora corremos el riesgo de que a alguien se le ocurra consignar a Bolivia en alguna célebre galería de curiosidades, con este apunte: "Sabía Ud. que Bolivia, un pequeño y pobre país de apenas 9 millones de habitantes se acaba de apuntar el record mundial (255) en número de asambleístas?"
Ni como evitar que a Bolivia le engarcen en el busto semejante chirigota, pues la decisión respectiva ya ha sido oleada y sacramentada por el Legislativo. La hipertrofia del "Poder de Poderes" satisfizo a moros y cristianos. Fue la clave del consenso. 210 asambleístas a elegirse en las 70 circunscripciones uninominales y 45 en las departamentales, a razón de cinco por cada región. Una torta sensiblemente agrandada que garantiza bocados a todos. Los más grandes, para algunos, a cambio de que en las urnas obtengan mayoría absoluta; porciones progresivamente menores para las primeras, segundas, terceras y cuartas mayorías. Con tal de no perderse la ingesta, moros y cristianos dieron las espaldas a la racionalidad y prudencia. Coincidieron que en la Constituyente se imponga la cantidad sobre la calidad. No les interesó para nada la eficiencia, con base en la formación y el conocimiento.
Para un país de las dimensiones físicas y demográficas de Bolivia, bastaban y sobraban no más de 90 asambleístas con tales requisitos.
Lo malo es que tan imprudente exageración le costará caro al país. El TGN tendrá que erogar mas de 555 millones de bolivianos al año para financiar el funcionamiento de la Constituyente. A esta suma hay que agregar el costo que significarán los respectivos servicios administrativas y la logística. Particularmente, aquella que en materia de pasajes y viáticos le agrega varios ceros al gasto.
Con toda seguridad que en aquel "¿Sabía Ud.?" no faltará el pitorreo alusivo al hecho de que en Sucre y, en realidad, en todo el país, será difícil conseguir para la Constituyente local en el que pueda albergar a semejante batallón de "Constituyentes". Porque ni pensar para ello en el histórico Salón de la Casa de la Libertad, donde en 1825 se suscribió el Acta de Independencia de la República de Bolivia. Allí se dispone de solo unas cuantas decenas de escaños. No alcanzan ni para la mitad de los asambleístas a elegirse. Además, es un sitio histórico cuya integridad debe preservarse a toda costa. Aquella podría verse resentida. Sobre todo, si llegado el momento del debate en torno al "que" de la Constituyente, sobre el cual no se habla mucho hasta ahora, estallan grescas con escupitajos de coca de por medio.
¿Dónde, entonces? En un anfiteatro deportivo, con testera erigida en el centro y constituyentes instalados en la galería, sería totalmente indecoroso.
¿En el Teatro Mariscal de Ayacucho de Sucre, (ignoro si todavía se llama así), ubicado al lado del Palacio de Justicia? Este local tiene buen estilo arquitectónico, proscenio de cinco estrellas para la testera y amplia platea para que sirva de hemiciclo. Honra a Chuquisaca con una meritoria trayectoria cultural en el teatro, la opera y la música clásica.
¿Se avendrán los chuquisaqueños a exponerlo a los avatares de un emprendimiento "refundacional" de Estado, donde es posible que sobre temas básicos moros y cristianos ya no puedan entenderse?