El gobierno del MAS propugna entre sus reformas que hacen al marco del llamado "sistema económico andino-amazónico" tal como lo define su autor intelectual, Álvaro García Linera, una reforma sobre la tenencia de tierras para eliminar el latifundismo, cuyo reconocimiento está denegado en el Artículo 167 de la Constitución Política del Estado. Consideremos que latifundismo es un extremo del péndulo de la tenencia en exceso de la tierra y que no cumple una función social; al otro extremo tenemos al solar campesino (Art. 169) como el mínimo vital indivisible con carácter de patrimonio familiar e inembargable. En ambos casos debería analizarse si el cumplimiento de un rol social existe y si el Estado puede garantizar el mínimo de tenencia patrimonial familiar en rubros ajenos al agro o en su caso justificar el porqué discrimina al resto de la sociedad, que hoy en día es mayoría, que no vive del agro y que también vive en pobreza. La tesis es si la reforma propuesta y la aplicación de usos y costumbres impiden la istribución de la tierra entre usos competitivos que pudieran lograr mayor productividad y contribuir a la disminución de la pobreza. No aprobamos avasallamientos, adquisición de tierras con documentos con vicios de nulidad y otros delitos.
Pretendo delinear algunos conceptos económicos pues bienestar social y equidad requieren se parta de un mínimo de eficiencia sin la cual hablar de equidad es simplemente un apelativo dirigido hacia las emociones sociales de "corregir la inequidad y pobreza" y que al no contar con una base sólida de inicio, más bien profundiza los problemas y marca mayores diferencias sociales.
El territorio de Bolivia a grosso modo puede ser dividido en 3 partes casi iguales: valles, serranías y llanos. Esta división muestra que la calidad y valor de la tierra no es igual y si consideramos la existencia de áreas urbanas, vías de intercomunicación, reservas forestales y de parques, salares, zonas anegadizas y otros, no existe una gran cantidad de tierra para repartir. Estamos ratificando que existe una cantidad u oferta fija de tierra. Si la calidad de la tierra no es igual en todos los lugares, entonces su otorgamiento entrega diferentes valores. Crea diferencia de oportunidad que resultará en diferencias de ingreso. Crea inequidad y desigualdad que en el marco de los planteamientos socialistas no debería existir.
Existe evidencia acerca de la relación entre crecimiento poblacional, escasez de recursos renovables, migración y conflictos violentos. La escasez de estos recursos es la causal de muchos de los conflictos sociales alrededor del mundo, aunque aparentemente parezcan ser causados por factores políticos, étnicos o de ideología. Bajo ciertas circunstancias, la escasez de recursos actúa generando cambios sociales que se traducen en migración y pobreza y estos a la vez en interacción con otros factores sociales, políticos, económicos generan conflicto e inestabilidad. Peor aún, la escasez del recurso (pudiera ser el solar campesino) sin capacidad económica y tecnología conlleva a escasez ambiental la cual es causada por la degradación y el agotamiento de la tierra: Escasez ambiental, aumento de la demanda por la tierra debido a presión poblacional y una distribución desigual al entregar diferentes calidades, valores y tamaños pequeños del recurso tierra, a menudo se refuerzan e interactúan el uno sobre el otro. Gr pos de pobreza generalmente se mueven a regiones ecológicamente frágiles y si bien su pequeña tenencia de tierra está garantiza por la Constitución (solar campesino), eventualmente realizan abandono y se mueven a nuevos lugares. La productividad es baja, degradación se produce y el ciclo continúa. Pobreza persiste.
Al no existir substitutos para el recurso tierra cualquier utilización alternativa, la cual pudiera ser más productiva, encarará costos más elevados sobre una menor cantidad del mismo y posiblemente será de calidad inferior, cuando este recurso requiera la sociedad a través de actividades empresariales en propósitos productivos. El mejor uso para la sociedad pudiera requerir de vastas extensiones del recurso por lo que distribuir gratuitamente la tierra respondiendo a una dinámica poblacional elevada en el mediano plazo genera daño a la ciudadanía en su conjunto.
Cualquiera sea la forma de otorgar y de proteger derechos, --solar campesino, expropiación y dotación, o latifundio--, impiden eficiencia si es que la Ley prohíbe la comercialización de esos derechos. Si derechos sobre la tierra son otorgados, entonces no debería haber restricciones en la compra y venta de esos derechos. Por otro lado, si el latifundio es el resultado de la entrega gratuita de tierras y no es puesta a actividad productiva, un sistema de tributación por extensión territorial no usada o devolución al Estado de la misma "para su venta" debería ser la alternativa. Minifundio y surcofundio tampoco es actividad productiva social con valor; además no tributa.
Finalmente, debemos ver a la tierra en los parámetros que desea el gobierno acerca de la población que se beneficiaría con su otorgamiento, es decir, como unidades productivas agrícolas. La agricultura puede ser considerada como la gran área de pequeñas empresas y la sumatoria de todas ellas no satisfacen la demanda nacional: importamos harina, fruta, vegetales y productos procesados de los mismos. Son pequeñas empresas, que producen para un mercado amplio. Posibilidades de monopolio no existen, son competitivas y por lo tanto sus márgenes de utilidad son muy pequeños y para peor son ineficientes por la proporcionalidad de los recursos en sus limitadas propiedades. Es un sector que requiere desarrollar economías de escala. Necesitamos una población menor (algunas empresas y no muchos campesinos) dedicada a la agricultura pero que produzcan para satisfacer una demanda nacional e idealmente para exportar.
Respecto a capacidad de intercambio comercial, cuanto más progresa una base industrial ya sea que se la mide por el empleo que genera o por productividad, los términos de intercambio monetario del agricultor respecto a los que trabajan en industria y servicios es muy baja por lo que desear que un número mayor de ciudadanos se dedique a esta tarea no es ayudarlos. En una sociedad donde la tecnología agrícola mejora tiende a declinar la proporción de la economía, PIB, generada por el sector agrícola debido a que con la mejora en ingreso una menor proporción del ingreso se lo dedica a la compra de alimentos. La mejora en el calidad de vida debe provenir de una mejora agrícola en tecnología y en extensión, es decir, generar economías de escala y no por inducir, bajo excusa de equidad y pobreza, a un segmento de la población a "entrar" a una industria a la cual es más fácil de hacerlo que "salir" de ella cuando no existe la capacidad, extensión, tecnología ni el compromiso empresarial de largo aliento para sostenerla; por eso el campo se abandona y se migra a ciudades en busca de otros quehaceres.
Podemos concluir que la tesis de redistribución propuesta: 1) favorece a ciertos sectores en detrimento de otros, 2) no encara responsablemente una solución de la pobreza rural, 3) crea ineficiencias en el sector, 4) afecta el futuro de la población en su conjunto al no vislumbrar una perspectiva productiva y alimenticia de largo plazo, 5) ignora la movilidad, la migración y el abandono de tierras, 6) no considera los impactos ambientales.