La principal causa que detonó la Revolución Industrial fue que el saber, que siempre se había considerado algo referente al ser, casi de la noche a la mañana empezó a aplicarse al hacer. Se convirtió tanto en un recurso como en un servicio. En su primera fase, que duró casi 130 años, desde 1750 hasta 1880, el saber se aplicó a herramientas, procesos y productos, lo que justamente creó la Revolución Industrial, es decir, el sistema de fábricas y máquinas.
La segunda fase empezó alrededor de 1880 hasta la Segunda Guerra Mundial, cuando el saber empezó a aplicarse al trabajo, lo que marca la Revolución de la Productividad, en el que Frederick Taylor es el máximo exponente de esta revolución.
Él descompuso el trabajo en varias series de actividades, lo que dio nacimiento a la ingeniería industrial en la que cada parte del trabajo se especializa. A partir de ese hecho la productividad empezó a aumentar a una tasa del 4 por ciento anual.
Desde Taylor la productividad ha crecido unas 50 veces, lo que llevó a una expansión de la economía sin precedentes sobre la que descansan las mejoras tanto en el nivel de vida como en la calidad de la misma en todos los países desarrollados.
En 75 años, el llamado "proletariado" pasó a formar la clase media, los beneficios de una mayor productividad fueron para ellos, altos ingresos, jornadas laborales de 40 horas semanales, seguro de salud, jubilación, capacitación, largas vacaciones pagas y otros beneficios que significaron que la revolución de la productividad derrotara a la lucha de clases y al comunismo.
La última fase, que se inicia después de la Segunda Guerra Mundial, 1945, es cuando el saber se aplica al saber mismo y se la conoce como la Revolución de la Gestión. El saber se ha convertido en el factor número uno de la producción; tierra (recursos naturales), mano de obra y capital no han desaparecido, pero se han convertido en secundarios.
La mayoría de las personas, cuando oye el término "gestión", piensa en "gestión de negocios". La gestión es necesaria en todas las organizaciones modernas, sean o no negocios, de hecho podemos decir que es más necesaria en organizaciones no lucrativas y gubernamentales.
Aunque la gestión se inventó hace más de 4 mil años, pues el hombre concibió, diseñó y construyó la primera pirámide egipcia que aún sigue en pie, la gestión no fue descubierta sino hasta después de la Segunda Guerra Mundial. Hoy sabemos que la gestión es la función genérica de todas las organizaciones, sea cual fuere su misión específica. Es el órgano genérico de la sociedad del conocimiento.
Japón, que después de la Segunda Guerra Mundial tenía su industria y economía destruidas y no tenía tecnología propia, adoptó y adaptó el modo de gestión que EEUU desarrolló durante la Segunda Guerra, además de la formación profesional, lo que le permitió, en el lapso de sólo 20 años, convertirse en la segunda potencia económica mundial y en el líder tecnológico.
Corea del Sur, sirviéndose de las universidades estadounidenses para educar a sus jóvenes, y mediante la importación y aplicación de sistemas de gestión, se convirtió en un país altamente desarrollado en un espacio de 25 años.
Allí donde hay gestión eficaz está el camino para crecer y progresar, sobre todo si queremos hacerlo en un corto tiempo, lo que no es poco, pero si es determinante para el desarrollo y la expansión de la economía de nuestro país.
El autor es superintendente de Empresas
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