Para este viernes se espera la palabra del gobierno nacional sobre la elevación de lo que será presa Misicuni, que en criterio unánime de las instituciones de Cochabamba debe alcanzar los 120 metros, sin embargo de no contarse con el financiamiento para ello, sino tan solo para los 85.
La posición compartida por la Prefectura del departamento y representantes de la sociedad civil se basa en el carácter múltiple del proyecto original, con sus componentes de dotación de agua para consumo humano y riego, así como de generación de energía eléctrica.
Versiones oficiales indicaron los pasados días que la administración del presidente Evo Morales se inclina por los 85 metros en razón del financiamiento de Italia, en contraste con la demanda local que pondría en riesgo este aporte, aunque entre medio surgió una tercera opción, relativa a que se vaya por aquella vía pero sentando las bases para una ampliación futura.
En el contexto, no podían faltar las amenaza de medidas de presión si no se logra la aprobación de lo que Prefectura y comunidad aspiran.
Y es que el proyecto fue conflictivo en su gestación y comienzo de obras, al extremo de que un ex gobernante preguntó si Cochabamba quería agua o Misicuni, refiriéndose a otras alternativas como la de Corani.
Para el Ejecutivo el caso no es pues nada fácil.