Nueva Orleans | Ap.- El español Arecio Conde es uno de los pocos que se resiste a dejar Nueva Orleans, a pesar de que su casa está inundada y no tiene consigo mas que una muda de ropa y sus tres perros. "Toda mi familia se fue de la ciudad, yo decidí quedarme por los perros", dijo ayer. "Los perros son mis compañeros, llevo muchos años con ellos. Si uno tiene un animal es porque lo va a criar. Cada vez que me muevo me miran como diciendo a dónde vas", expresó Conde entre lágrimas.
Mientras acariciaba a sus perros Pepper, Roux y Tamy, insistía en que ellos fueron la razón por la que se quedó. Salvo por reporteros y decenas de militares, policías y bomberos, el centro de Nueva Orleans está prácticamente deshabitado sin ningún otro signo de vida que el revoloteo de algunas palomas y las hojas secas que son movidas por el viento. Una que otra persona que desea permanecer hasta el último momento llega a verse afuera de una ventana o algún establecimiento. La mayoría de las calles que rodean el centro, sin embargo, permanecen solitarias.