Gente.- Armando (7) Ángel (10) y Pablo (11), cantando, cantando, llegaron desde Santa Cruz a esta ciudad. Señalan que los chóferes "buenitos" les dejan subir a las flotas, la gente les da de comer y nadie controla si viajan solos.
Los tres niños una vez que llegaron a Cochabamba se extraviaron y fueron a parar a dependencias de la Brigada de Protección a la Familia.
Los "cantores" no estaban asustados y no parecían haber pasado necesidades, incluso ofrecieron cantar una canción para Gente.
Los niños indicaron que sus padres trabajan en el campo cosechando, y ellos se ganan la vida cantando en micros y flotas. Llama la atención que en las terminales de buses, en poblaciones intermedias y en trancas no se revisen las flotas y se verifique si los niños viajan acompañados de sus padres, tarea que debe realizar el Servicio Departamental de Gestión Social (Sedeges), las Defensorías de la Niñez de cada municipio y la propia Policía.
En otro caso de niños extraviados, doña Micaela, perdió a su hijo de nueve años el pasado lunes. La madre buscó a su niño por todas partes y por casualidad fue a la casa de su amiga. Grande fue su sorpresa cuando se enteró de que la amiga mantuvo en su poder a su hijo durante tres días sin avisarle nada y cuando le reclamó ésta dijo que acababa de entregarlo a la Brigada de Protección a la Familia.