La avalancha de minibuses y micros que a diario asfixian a la plaza Bolívar de Quillacollo tiende a desaparecer a raíz de un plan de ordenamiento vial que aplica el Organismo Operativo de Tránsito, en el centro histórico de esa población.
De la mano de la costumbre, 26 líneas de transporte del valle bajo convergen cotidianamente en la plaza Bolívar, lo cual ocasiona un caos en el servicio y pone en riesgo la vida de los usuarios, además de la de los niños que se ganan la vida como voceadores.
Tránsito, junto con la mayoría de las líneas de transporte, atribuyó el desorden a la excesiva presencia de unidades en los extremos de la plaza y concluyó que el lugar era utilizado como un paradero, un sitio para dejar y levantar pasajeros.
Desde hace una semana, un sector de los transportistas acata las instrucciones de Tránsito y no concentran demasiados minibuses alrededor de la plaza. Tampoco permanecen demasiado en las esquinas y, con ello, se ha conseguido mantener despejados los cuatro extremos del área verde.
En una segunda etapa del plan, Tránsito prevé trabajar en una campaña para que se respete el semáforo y las señales de tránsito. Con frecuencia el transporte público transgrede la luz roja en el centro de Quillacollo, según pasajeros.
También se contempla trabajar con los niños voceadores para que realicen su trabajo con seguridad y sin afectar la circulación de los minibuses y trufis, informó Tránsito.
El plan para ordenar el transporte en Quillacollo no afecta la labor de la comisión de transporte del municipio, porque sólo consiste en aplicar las normas básicas para el servicio de transporte de pasajeros.