Entre los errores de percepción de la realidad de los populistas, está la "discriminación positiva", que significa dar beneficios a ciertos grupos por motivos que ellos consideran válidos, pero que en realidad no lo son. Por ejemplo: Promover que personas sin preparación, dotes intelectuales o conocimientos de política accedan a posiciones gubernamentales, solo por ser de una comunidad, un gremio, un sindicato, una raza, un sexo, o cualquier otra condición que no tiene nada que ver con el cargo a ejercer.
La discriminación positiva tiene un precedente importante en Estados Unidos, con la denominada: "Affirmative Action", (en español: Acción Afirmativa) que, entre otras cosas, obliga a las universidades a otorgar becas a estudiantes negros o hispanos, por el solo hecho de pertenecer a estos grupos étnicos, sin tomar prioritariamente en cuenta su rendimiento escolar. En otras palabras; si un joven de la mayoría blanca anglosajona, goza de todos los atributos académicos para ser un brillante alumno, pero no tiene recursos económicos, sus posibilidades de obtener apoyo se limitan porque no forma parte de un grupo minoritario. Viene a ser una discriminación al revés.
Pese a los resultados negativos --porque acaban siendo mediocres en sus funciones--, que conlleva este método de querer ofrecer mejores oportunidades a quienes se considera marginados, este tipo de segregación está en boga en Bolivia.
Hace tiempo, el ex presidente Carlos Mesa, nombró a la primera "embajadora de pollera", en La Habana. ("…de pollera", en Bolivia, significa indígena). Si es de pollera, vestido o pantalón, es un aspecto superficial que no debería ser preponderante para poner a alguien en un puesto público. La pregunta que se debe hacer, es: ¿Quién está mejor capacitado para el cargo? A los pocos meses, la diplomática volvió de propia voluntad, sin que se sepa el motivo de su renuncia. Posiblemente se sintió incómoda, en un ambiente al que no pertenece, por más igualitarios y socialistas que se dicen ser los cubanos, y muchos de los representantes internacionales acreditados allí.
Otro ejemplo discriminatorio "positivo", practicado en el país, es el que obliga a los partidos a colocar 30% de mujeres en puestos elegibles, y que el candidato presidencial Samuel Doria Medina (Unidad Nacional) quiere incrementar a 50%.
Ofrecer mitad de participación femenina en el gobierno, es un señuelo electoralista. Según enseñan las universidades, la experiencia y el sentido común, para dirigir una empresa, una institución o un Estado, debe tomarse en consideración lo que se tiene entre las orejas no entre las piernas. ¿Habría que preguntarle a Doria Medina, si él emplea esa misma política discriminatoria para manejar sus empresas y si 50% de sus obreros y ejecutivos son mujeres?
Si ellas gobernaran, quizás viviríamos en un mundo mejor porque hubo quienes demostraron singular capacidad para hacerlo. Grandes ejemplos de estadistas fueron Golda Meir y Margaret Thatcher. Se ganaron su lugar en la historia demostrando inteligencia, sensibilidad, tenacidad y decisión como pocos hombres, pero no fueron elegidas por su sexo, sino por tener virtudes para gobernar.
Si se va a elegir a alguien para manejar un país, que sea porque es idóneo/a para el cargo, no porque tiene un órgano reproductivo diferente, un sombrero distinto u otro color de piel.
El populismo dice lo contrario: Para obtener votos, demos puestos jerárquicos por simple apariencia, sin importar instrucción o cualidades. La muestra más clara del resultado al que eso conlleva, es el Congreso Nacional de Bolivia, formado por parlamentarios mediocres, --muchos semianalfabetos--, cuyo único fin es hacer dinero; como que tuvieron el descaro de decir que se oponían a adelantar las elecciones y renunciar a sus escaños porque no estaban dispuestos a perder sus dietas.
Carlos Mesa, fue producto de ese populismo embustero que está incrustado en todos los partidos, sean de izquierdas o de derechas; cuando Sánchez de Lozada lo eligió como compañero de fórmula, no lo hizo por su inteligencia política, --que algunos creyeron que la tenía--, sino por su popularidad. Lo mismo ocurre con varios neo-políticos, que fueron sacados de un programa de radio; de la televisión -que dio la mayor cantidad de inútiles--; de un conjunto musical o de un equipo de fútbol. Todos incapacitados para dirigir una nación, pero son conocidos por el pueblo y, en un ambiente caudillista de arribistas aprovechadores, donde no existen principios, ideas ni ideologías, logran acceder a posiciones de relevancia que afectan a la vida de los demás.
Positiva o no, cualquier forma de discriminación, por propia naturaleza es injusta y termina trayendo consecuencias negativas. Igualdad de derechos y oportunidades para todos, sin preferencias de ninguna índole, es democracia. Todo lo demás es demagogia.