Redacción Central | Agencias.- Soldados emplazados en Nueva Orleans lograron convencer ayer sólo a algunos de los residentes más renuentes a que abandonaran sus viviendas, después de que el alcalde ordenó el desalojo total, por la fuerza si fuese necesario, de los 10.000 habitantes aferrados a sus pertenencias en la ciudad devastada por el huracán Katrina.
También ayer, se encontraron 30 cadáveres en un asilo de ancianos en la zona de St. Bernard Parish, en las afueras de Nueva Orleans.
Las autoridades advirtieron que las personas que están en contacto directo con las aguas que inundan Nueva Orleans corren el riesgo de verse infectados por enfermedades. El gobierno dictaminó ayer que dichas aguas contienen un nivel de bacterias que es 10 veces superior al considerado tolerable. Ya varias personas han muerto por infecciones bacterianas debido a la contaminación del agua.
La electricidad volvió ayer a varios sectores arrasados por el huracán Katrina, pero todavía quedan casi 850.000 suscriptores sin energía en los estados norteamericanos de Luisiana y Misisipi. La empresa de electricidad Entergy informó de que unos 529.000 hogares y negocios en Luisiana continúan sin suministro eléctrico, en tanto que la cifra en el vecino estado de Misisipi es de alrededor de 230.000. El huracán embistió a esos dos estados, además de Alabama el lunes de la semana pasada.
Arremetida
Los dos líderes demócratas del Congreso criticaron ayer con furia la reacción del gobierno ante el
huracán Katrina, preguntándose si las vacaciones del presidente George W. Bush entorpecieron las tareas de rescate y denunciando que el mandatario estuvo "ajeno, sin comprender" las dificultades.
Con buena parte de Nueva Orleans bajo el agua, Bush preparaba un pedido de 52.000 millones de dólares para tareas de rescate y reconstrucción en la costa del Golfo de México y la Casa Blanca indicó que se necesitarían millones más. Funcionarios del Congreso dijeron que esperaban aprobar la próxima entrega hoy jueves.
No hubo anuncios formales de los detalles, pero AP supo que el gobierno piensa entregar tarjetas de débito por valor de 2.000 dólares a las víctimas. Con las tarjetas se podrá adquirir alimentos, transporte, gasolina y otros artículos de primera necesidad, dijo una fuente oficial, que pidió no ser identificada.
Por su parte, el gobierno cubano reiteró que cuenta con más de 1500 médicos listos para viajar a Estados Unidos a fin de atender a las víctimas del huracán Katrina.
La propuesta hecha por La Habana puso al gobierno de Estados Unidos en una posición incómoda: que acepte la ayuda de una nación a la que ha calificado como "la vanguardia de una tiranía" o que se arriesgue a no hacerlo y ser acusado de poner la política por delante de las vidas de su pueblo.
Afirman que fue cancelado un plan para arreglar los diques
El estadounidense Sheldon Lee Glashow, Premio Nobel de Física, dijo ayer en San Sebastián, España, que el presidente George W. Bush está siendo "muy incompetente" en su respuesta a la catástrofe humanitaria provocada por el huracán Katrina en Nueva Orleans y en la gestión de los problemas suscitados por la guerra de Irak, según informa Carlos López, de EFE. Recordó que una revista científica ya adelantó en 2001 cuáles podrían ser las consecuencias de un huracán como el que azotó a Nueva Orleans y cómo se iba a inundar.
"Se sabía que algo así podía pasar y existía un plan para arreglar todos los diques, pero la Administración Bush lo canceló", dijo el investigador, quien consideró que "el verdadero problema es que la propia Administración no cree que está ahí para resolver estas situaciones" y por ello sólo "intenta reducir sus responsabilidades". Sobre Irak, dijo que "el problema que se plantea ahora es qué hacer, porque si los estadounidenses se van de Irak será una catástrofe, pero si se quedan también seguirá siendo una catástrofe. Les ha superado el problema y no son capaces de solucionarlo", insistió.
Lamentó asimismo que el gasto de su país en materia científica resulte "muy inadecuado", como refleja el hecho de que el Gobierno de Bush no tenga "un consejero específico" para esta materia y que "por principio" rechace "todos los planes científicos que no estén de acuerdo con sus principios políticos". Puso como por ejemplo las investigaciones sobre el cambio climático que, al no coincidir con los intereses de la actual Administración, "ha echado atrás todos los planes para investigarlo".