Nueva York | AP
María Sharapova se presentará el viernes en su séptima semifinal de un Grand Slam. Pero si la rusa quiere consagrarse en el Abierto de Estados Unidos y repetir la experiencia de ganar un torneo grande, tendrá que encontrar la manera de vencer a Amelie Mauresmo.
Con su encanto, pelo rubio y zapatillas plateadas, Sharapova es quien capta los lentes de las cámaras en Flushing Meadows. Es el rostro de comerciales y rótulos publicitarios, pero ha demostrado con creces que no es ninguna Anna Kournikova la zarina que nunca ganó un título y su credencial es el título de Wimbledon que obtuvo en el 2004.
La otra semifinal será protagoniza por la belga Justine Henin-Hardenne, campeona hace tres años, que se enfrentará con la serbia Jelena Jankovic, la revelación en el cuadro femenino.