La Paz | LA PRENSA
Con el rótulo de "licencia indefinida", Carlos Aragonés cumplió ayer el que podría ser su último día de trabajo al frente de Bolívar, aunque él aseguró que su relación contractual con el club no fue diluida y dejó abierta la puerta para volver dentro de algunas semanas.
"La decisión ya fue comunicada a la dirigencia. No es un adiós definitivo, por eso es que se quedan a cargo el profe (José Antonio) Vaca y (Jesús) Reynaldo", sus más estrechos colaboradores en el cuerpo técnico.
El DT esgrimió motivos personales para marcharse de inmediato, con la probabilidad de tener que viajar al exterior; pero, además de la existencia de éstos, en el fondo fueron dos factores los que más le incomodaron y le hicieron dar el paso al costado: la complicada relación económica con la dirigencia, que le debe varios meses de sueldo, al igual que al resto de su cuerpo técnico; y, sobre todo, la indisciplina casi incontrolable de algunos jugadores, que él quiso cortar de raíz, pero no contó para ello con el apoyo de la dirigencia.
Cuando la semana pasada Bolívar cayó a manos de Universitario y fue eliminado de la Copa Sudamericana, de inmediato Aragonés puso su cargo a disposición de la dirigencia, y aunque ésta logró hacerlo retroceder en su intención de marcharse, factores posteriores hicieron que el DT decidiera su alejamiento.
Aragonés aseguró ayer que dejaba la conducción del plantel sólo de forma temporal y negó que asuntos salariales fueran parte de las razones que motivaron su partida; en cambio, dijo bastante con respecto a asuntos disciplinarios, incluso llegó a ser duro en sus declaraciones sobre el tema.
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