Caracas | AP
Supuestos simpatizantes del Gobierno venezolano lanzaron ayer piedras y botellas mientras retumbaban ecos de disparos durante la visita del candidato opositor Manuel Rosales a una barriada empobrecida dominada por seguidores del presidente Hugo Chávez.
Rosales terminó su visita luego de que la policía antimotín lanzara bombas de gas lacrimógeno y escudara a los partidarios de la oposición entre gritos, insultos y disparos.
No se reportaron arrestos o heridos de gravedad.
La caravana de Rosales fue agredida con una lluvia de botellas y piedras tan pronto llegó a Catia, una barriada en el oeste de la capital, pero el candidato salió de su camioneta y continuó el camino a pie. Habitantes del barrio vestidos con las camisetas rojas características del partido de Chávez le gritaban "¡fuera, fuera, fuera!".
Algunos disparos resonaron desde lo alto de una colina al tiempo que Rosales saludaba a los residentes rodeados de sus simpatizantes y guardias de seguridad.
Mientras la policía escoltaba a los simpatizantes de Rosales fuera del área, un hombre no identificado hizo varios disparos desde la zona que provenían las piedras.
Rosales lo consideró una emboscada.
"Si a mí me matan en esa emboscada que me están tendiendo, es orden de Chávez. Responsabilizo a Chávez y el pueblo sabrá qué hacer", dijo el candidato a los periodistas.