Santiago, Chile | AGENCIAS
Dos personas, actuando en coordinación con un grupo de pobladores que intentó ocupar unos terrenos en el sector oriente de esta capital, se dieron fuego ayer a lo bonzo en protesta por el desalojo.
Uno de los individuos lo hizo en la sede del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y el otro en la residencia del embajador de Noruega en Chile, que habían sido ocupadas previamente por otro grupo de manifestantes.
Unos 350 ex pobladores intentaron tomar en horas de la mañana unos terrenos que alguna vez pertenecieron a un conocido empresario, en la comuna de Peñalolén, pero fueron reprimidos por las fuerzas policiales.
Entre quienes ocuparon la representación del país escandinavo se encontraba José Luis Flores, quien tras conocer del fracaso de la acción se prendió fuego. Momentos después lo hizo Rodrigo Corbalán en las oficinas de Naciones Unidas.
El primero fue ingresado en la sala de urgencia del Hospital Salvador en estado grave, mientras el segundo sólo alcanzó herirse en un hombro, tras la rápida intervención de los guardias de seguridad que custodiaban el inmueble.
En ambos lugares los manifestantes entregaron un comunicado público firmado por Flores y Corbalán, en que señalan que sus acciones estuvieron motivadas por la desproporcional fuerza de la intervención de Carabineros contra los ex pobladores de la toma.