Caracas | AP
Decenas de miles de personas marcharon ayer por las calles de Caracas para apoyar al candidato presidencial Manuel Rosales, en lo que constituyó la mayor demostración de fuerza por parte de la oposición venezolana en lo que va de campaña para las elecciones de diciembre.
Desde una tarima colocada al final de una de las principales avenidas de la capital, Rosales aseguró que acabará con la paradoja de que el pueblo aún sea pobre a pesar de los altos ingresos petroleros.
El candidato opositor se separó temporalmente del cargo de gobernador del estado Zulia, ubicado al occidente del país y donde se concentra gran parte de la industria petrolera venezolana, para dedicarse a la campaña por la Presidencia.
Durante casi una hora, Rosales criticó el gobierno del presidente Hugo Chávez, al que acusó de ser un "títere" de Cuba, en su primera gran concentración de simpatizantes en la capital.
"Tenemos un gobierno... que es títere de un sistema comunista, totalitario... que lo gobiernan desde Cuba. Tenemos en Venezuela más de 80 mil cubanos", aseguró Rosales.
Según el aspirante, los cubanos dirigen instituciones, ministerios e incluso las Fuerzas Armadas. "Eso se va a acabar", prometió.
Rosales fustigó al Gobierno de Chávez, quien asumió el poder en 1999, por no disminuir los índices delictivos de Venezuela que están entre los más altos del continente.
Rosales también criticó los viajes constantes de Chávez al exterior y lo que a su juicio ha sido el despilfarro de los ingresos de la renta petrolera. "Lo que anda por América Latina es la chequera de los venezolanos, regalando nuestro dinero... y al pueblo le tiran sólo migajas a través de los programas sociales", aseguró. De ganar las elecciones, dijo que no regalará "ni un dólar, ni un barril más".