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Los chicos de la calle conquistan más espacios en la ciudad. El letargo de las acciones para rescatar a la niñez que vive en la calle ha generado un el terreno fértil para que las villas en las que se refugian niños, adolescentes y adultos adictos a la clefa o el alcohol se multipliquen.
Las villas o pahuichi como los inquilinos de la calle llaman a sus puntos conquistados en la ciudad van en aumento. Hoy, los niños en situación de calle están en el centro, sur y norte del municipio. A diario se los ve esquivar a los automóviles en un punto de semáforos ya sea en la Aroma, la Ayacucho, El Prado o la América.
La colonia más grande de adictos o también llamados vulgarmente "cleferos" está en La Coronilla. Ahí, se han instalado tres grupos, cada uno con una población de 20 a 30 personas. El primero, agrupa a los niños de entre ocho y 15 años, que viven de la limosna, limpieza de parabrisas y ocasionalmente del delito, comenta el comandante del PAC, Iván Luque.
El segundo grupo, integrado por adolescentes y considerado uno de los más agresivos, debido a que se caracterizan por atracar a estudiantes, mujeres y borrachos. La mayoría de esta población vive en pareja y emplea sus ingresos para satisfacer su hambre y el vicio a una droga como el pegamento.
Un tercer grupo, parecen haber llegado al ocaso de su vida y son una señal del destino que pueden tener los generaciones más jóvenes que hoy están en la calle. Esta colonia está formada por personas adultas que aunque su edad cronológica bordea los 30 años, su apariencia se asemeja a la de los ancianos. Gran parte de ellos tiene una vida sedentaria, debido a lesiones antiguas que los mantienen postrados, cuenta la misma fuente.
Aunque gran parte de los cobijos de los adictos están debajo de los puentes como el Antezana ahora es posible ver a los niños y adolescentes en uno de las nuevas villas como la Libertador casi América o en la Ciclovía por la Simón López.
Los adictos se han ganado el repudio de los vecinos en lugares como la Ciclovía, donde es común que los pobladores los maltraten y aún así regresen al lugar, como un sitio de refugio o para perpetrar atracos de poca cuantía.
Entre quienes están en la calle se halla una joven familia, con tres niñas. Aunque el hogar se alejó de la vida en la calle por unos años y subsistía con un pequeño negocio ahora ha vuelto a vivir debajo del puente Antezana.
Tanto el padre y la madre se sienten atrapados por la adicción pero mantienen al margen del vicio a sus tres niñas, la mayor de ellas está en el primer curso de primaria.. Antes de ir a clases se baña junto a sus dos hermanas mayores con el agua que su madre junta de una cañería descompuesta.
Cada vez que su padre busca una explicación para entender porqué arrastró a sus hijas a vivir en la calle, cuando es posible que ellas puedan vivir con su abuela, sus ojos se humedecen. Entonces, el recuerdo del hijo enfermo desborda su mirada y resbalan las lágrimas. Mientras mira a sus tres niñas trigueñas cuenta que no sabe qué hacer por el mayor de sus descendientes, internado en un centro a raíz de una parálisis cerebral.
MODOS DE VIDA
Cada vez que la señal se torna roja los habitantes de las villas salen a luz y abandonan por momentos las entrañas de los puentes, donde la mayoría ha encontrado un techo y un grupo que comparte su forma de vida .
La limpieza de parabrisas, la limosna y los delitos de vágatela son las estrategias más comunes que este sector usa para captar recursos. Aunque existen quienes han incursionado en la venta de drogas ya sea porque les ayuda a financiar su propio consumo o les genera ingresos de subsistencia, según datos de la Policía.
SOLUCIONES PARCHE
Hasta hoy lo que se ha hecho es dar soluciones parche no hay una solución definitiva, con un control de régimen cerrado. Pues, de nada sirve tenerlos ocho horas diarias ocupadas porque después van a volver a las calles.
A veces se cree que abrir un centro de régimen cerrado implica vulnerar los derechos de los niños y adolescente. Sin embargo, dejarlos vivir en la calle es privarlos del derecho a la educación, salud y vida, comenta Iván Luque.
LOS PROYECTO EN CARPETA
El Sedeges ha intentado reactivar un plan para atender a la niñez y adolescentes adictos a la clefa que viven en la calle, que consiste en enviar a cuatro educadores con la tarea de llevar voluntariamente a los adictos a los hogares de rehabilitación.
Otro de los componentes es el anuncio de la construcción de dos centros para drogodependientes, debido a que muchos de los habitantes de los puentes requieren un tratamiento de desintoxicación antes de la terapia laboral.
PROPONEN PRESERVAR SUS DERECHOS
Alarma por el crecimiento y falta de centros
"Es alarmante el crecimiento de esta población. Están en el afán de hacer malabarismo, limpiar parabrisas y pedir limosna para saciar su hambre, su vicio" expresa el jefe de la Patrulla de Ayuda y Auxilio al Ciudadano (PAC), Iván Luque.
El aumento de villas queda al descubierto en cada recorrido que hace el PAC, que se percató del crecimiento de los lugares de encuentro de los niños y adolescentes que están en la calle.
En sus patrullajes cotidianos constata la situación de abandono. El comandante de esa unidad relata que hasta ahora no vieron a ninguna institución que trabaje en la recuperación de esta población.
Gran parte de los niños y adolescentes carecen de lo básico como el agua, que tiene que obtenerla del río o de las cañerías que desembocan en el río Rocha. La ropa, también es escasa, por lo que, muchos andan andrajosos.
El trabajo de la unidad "es recomendarles que no atraquen, que no roben, que trabajen, que vendan flores". Sin embargo, la falta de planes para rescatar a estos niños y adolescentes ha hecho que la realidad que viven esta población rebase a las instituciones.
"Una solución definitiva son los centros de rehabilitación a cargo de un equipo multidisciplinario y de la Policía. Si se abren centros para su recuperación estamos obligados a quitarles la adicción y darles una ocupación", relata el jefe de PAC, en base al trabajo que a diario realiza al visitar las colonias junto con un equipo de uniformadas y gabinete de estudiantes de psicología.
Los espacios apropiados
VILLAS EN EL CENTRO
Las colonias más numerosas se ubican en La Coronilla, donde subsisten tres grupos de personas adictas a la clefa y el alcohol.
VILLAS EN EL NORTE
Entre los nuevos sitios conquistados están las avenidas América y Libertador Bolívar, los puentes Antezana, parte del Cala Cala. y la Ciclovía cerca de la avenida Simón López.
VILLAS EN EL SUR
Los grupos de adictos tienen como paradero la entrañas del puente Huayna Capac. Otro de los lugares es la laguna Alalay y las inmediaciones de los mercados.
SERVICIOS Y CÓDIGO
El cumplimiento de las normas de tránsito es cada vez menor, debido al crecimiento del parque automotor y a la falta de señalización. Por lo que, a continuación se difunde una parte del Código de Tránsito, que regula el transporte.
¿Cuáles son las pautas que guían el transporte?
A diario el caos del transporte se ve agravado con los estacionamientos improvisados que se arman en las calles, las paradas de buses que se han convertido en terminales y la desobediencia de las señales de tránsito.
El desorden que impera en las calles no hace más que reflejar la falta de cumplimiento de las normas de conducción que rigen la locomoción de los vehículos y el paso de los peatones, dentro del Código y Reglamento de Tránsito.
Una de las debilidades tiene su origen en la incipiente y deteriorada señalización que existe en las vías. Uno de los últimos ejemplos de la desorganización y los problemas que acarrea la falta de señalización se expresa en las calles cercanas a la Aroma y la plazuela San Sebastián, donde se construye el colector.
Las vías que se conectan con la obra carecen de pistas para guiar a los conductores, incluso, en las calles que se han convertido en doble sentido a raíz de la construcción.
Los problemas generados por la escasez de señales de tránsito también se reflejan en los pasos a desnivel, los rompe muelles, los puentes y las paradas de autobús.
"Las empresas de ferrocarriles y Servicio Nacional de Camiones están obligados a colocar y mantener en los cruces semáforos de peligro, señales reglamentarias de precaución y barreras de seguridad"
Código de Tránsito, artículo 64.
Las precauciones para el camino
La precaución que el conductor debe tener al frente del volante ha quedado plasmado en varios artículos del Código de Tránsito como el 38 que establece que: " El conductor debe acerarse a una zona o franja de seguridad demarcada o imaginaria está obligado a reducir la velocidad o detenerse si el paso de los peatones lo necesita.
Otra de las recomendaciones que aparece en la normativa es la relacionada con la velocidad. Por lo que, el conductor está obligado a disminuir la velocidad por debajo de la autorizada y hasta detener el motorizado en caso de que la vía esté afectada con nubosidad o otros fenómenos que alteren la visibilidad.
Tanto el Servicio Nacional de Caminos como las alcaldías deben colaborar con el transporte con el colocado de señales de tránsito claras que orienten al conductor y peatón o para que le advierten sobre posibles riesgos en la carretera.
1. El espacio para estacionar
Todo conductor que estacione, pare o detenga su vehículo lo hará sobre el costado derecho de la vía, de modo que no obstaculice la libre circulación.
Se prohíbe el estacionamiento de cualquier clase de vehículo en la calzadas de las carreteras y caminos rurales, salvo en caso de necesidad en que el conductor queda obligado a prevenir el peligro mediante la señalización correspondiente.
2. El anuncio de la circulación
Es prohibido estacionar un vehículo en lugares no autorizados por la Policía de Tránsito. Tanto al estacionar como al partir o retomar la marcha, el conductor deberá anunciar su intención por medio de las señales reglamentarias, observando las máximas precauciones de seguridad.
3. Limitaciones de la reserva
Quedan prohibidas las reservaciones de áreas de estacionamiento en las calles, avenidas, parques, plazas de las ciudades excepto para los vehículos de organizaciones públicas como prefecturas y municipalidades.
4. El uso de las señales
El Código de Tránsito también prevé que en las vías públicas habrá señales destinadas al parque automotor y a los peatones. Añade que en aquellos casos en los que se realicen obras o existan obstáculos en las vías se deberá señalizar inmediatamente, la tarea corre por cuenta de la empresa a cargo de la construcción.
5. Las obligaciones del peatón
Entre las pautas que regulan el comportamiento del peatón el Código de Tránsito establece que dentro del radio urbano deberá circular por las aceras y de ningún modo por la calzada. Mientras que para pasar de una acera a otra, lo hará obligatoriamente por las franjas de seguridad o por los lugares autorizados.
Fuente: Código de Tránsito