Londres | Efe
El cantante neoyorquino Sean Lennon habla con nostalgia y cierta acritud de la traición, el amor y el desamor en "Friendly Fire", su segundo álbum en solitario, en el que el hijo de John y Yoko se sumerge en una "terapia emocional".
Ocho años llevaba apartado Lennon de la esfera pública, desde que se estrenase con "Into The Sun" (1998), un trabajo que desató las continuas comparaciones entre su estilo, a la hora de tocar y componer, y el del malogrado ex Beatle.
Sean Lennon admite, en una entrevista concedida en Londres a Efe, que en su nueva colección de temas, que salió esta semana al mercado, hay mucho, aunque no todo, de experiencias personales.
"Un 70 por ciento es autobiográfico -observa el músico- y diría que el 30 por ciento restante son sólo sueños o fantasía".
Para este hijo de artistas, que confiesa estar más influenciado musicalmente por su madre, la japonesa Yoko Ono y segunda esposa de John, componer significa emplear su vida "como un punto de partida para construir algún tipo de ilusión, ya que creo -explica- que el arte es una ilusión, una fantasía".
Su imagen es pulcra y aseada, lleva una barba incipiente cuidadosamente descuidada y unas gafas pequeñas de montura dorada que hacen pensar, de forma inevitable, en el legendario Beatle.
Curiosamente, las comparaciones no le "hartan" y a los que se empeñan en establecer similitudes entre padre e hijo, Lennon júnior concede que John es el "motivo" por el que hoy él tiene "una carrera". "Aunque -subraya- no es la razón por la que soy bueno en esto".
"No me cansa que me hablen de mi padre. Sé que no tendría un acuerdo con Parlophone si no fuera por él y, posiblemente, tampoco me estarías entrevistando", asegura.