Panamá | Ap.- Cerca de dos centenares de panameños se congregaron en la tarde de ayer en una plaza para protestar por la rápida visita del presidente estadounidense George W. Bush y algunos calificaron como una "afrenta" el cerco policial montado durante su presencia.
La manifestación se desarrolló pese a que Bush ya había partido de regreso a su país, tras permanecer unas 19 horas en el Istmo, en la última escala de un viaje a Latinoamérica que incluyó a Argentina y Brasil.
Previamente, Bush dijo que Estados Unidos cumplió con la limpieza de campos minados en Panamá aunque afirmó que como "amigos" se puede seguir buscando una solución, y derramó elogios por la "excelente" administración panameña del canal.
Tras una reunión con el mandatario Martín Torrijos, Bush destacó la importancia de impulsar el comercio bilateral y resaltó la posible expansión del canal.
"Según los tratados del canal (Torrijos-Carter de 1977) había una obligación (limpieza de áreas utilizadas por los militares en prácticas de tiro) que hemos cumplido", dijo Bush aludiendo a uno de los temas espinosos y pendientes entre ambos países. "Tenemos un desacuerdo del cual seguimos hablando porque somos amigos".
Panamá reclama a Estados Unidos la limpieza de unas 3.000 hectáreas de zonas aledañas al canal que fueron usadas en entrenamientos bélicos y prácticas de tiro durante larga presencia militar norteamericana.
Dirigentes populares y sindicales participaron en la protesta. "El presidente Martín Torrijos le debe una explicación al pueblo de qué vino hacer Bush", se quejó el dirigente sindical de los maestros, Andrés Rodríguez.
"Los dos (Bush y Torrijos) están acabados políticamente y trataron de darse aliento", añadió.
El sacerdote Conrado Sanjur dijo que fue una "afrenta" el cerco policial montado en la capital. "Evidencia los temores que tiene Bush", consideró.
Los manifestantes recordaron a las víctimas de la invasión que ordenó el padre de Bush a fines de 1989.
Las impresionantes medidas de seguridad derivaron en un caos vehicular en la capital y un dirigente estudiantil denunció más temprano que ello logró evitar las protestas.
Centenares de policías fueron desplegados en diversos puntos de la ciudad y se colocaron vallas de metal de más de dos metros de alto en los alrededores de los lugares por donde transitaría el presidente estadounidense, que había llegado la noche del domingo.
Los posibles focos de concentración de manifestantes, como la Universidad de Panamá y plazas capitalinas, estuvieron prácticamente sitiadas.