El fin de semana último estuve en la ciudad de Oruro para asistir al primer Convite del Carnaval orureño del año 2006, explicando a los profanos del folclore que fue el primer ensayo de la Entrada y la primera promesa que cumplí ante el altar de la Virgencita del Socavón.
No faltarán ciudadanos que critiquen mi cholo proceder de comenzar a bailar en pleno mes de noviembre, faltando más de dos meses para la llegada del Carnaval, respondiéndoles que el baile para muchísimos bolivianos es una actividad trascendental y que merece una debida preparación porque no es una actividad cualquiera y superficial.
Acompañado por mi "Reumatóloga Oficial de mi Carnaval 2006", me dirigí a la ciudad de Oruro en mi motocicleta Harley Davidson, más conocida en los caminos de Bolivia como "La pedorra", llegando a nuestro destino a la hora programada por las autoridades folclóricas y religiosas, las que nos recibieron cariñosamente y nos ayudaron para el primer ensayo carnavalero que agrupó a cerca de cincuenta conjuntos folclóricos, precedidos cada uno por las inigualables bandas orureñas.
Ya sé que las Elecciones Generales están más próximas que el Carnaval, pero aquellas no necesitan de ensayos porque la mayor parte de los candidatos sólo ejercitan la lengua para repetir slongans que ya nos tienen aburridos; además, mientras los folcloristas ensayamos nuestros bailes acompañados de bandas musicales, algunos "pajpacus" ejercitan sus campañas acompañados por bandas "choros" y malentretenidos.
Mi negrita acompañante, antes de comenzar el ensayo de nuestros bailes me metió en una caseta de teléfonos y allí me practicó sus masajes antireumáticos que calentaron mis músculos y los puso aptos para el ejercicio bailable, evitando así dolorosos calambres en mis "tusus" (léase pantorrillas).
Recorrimos durante varias horas las calles señaladas para la Entrada, ante el aplauso del público orureño que celebró la reaparición de los bailarines y de la música carnavalera, aplaudiéndonos, como siempre hacen los orureños cariñosos.
Concluido nuestro recorrido, nos dirigimos a la casa de la Virgen del Socavón donde Bartolita y yo le hicimos a la Virgen nuestra promesa para bailar tres años durante el carnaval orureño.
La Virgen que se fija en todo y en todos, al verme nuevamente ante su altar me dijo: "eres un picarón porque vienes cada año a prometerme que bailarás en mi honor durante tres años más, y de esa manera vas alargando tu vida tres años, y de tres en tres un día llegarás a los noventa".
Aprovechando de mi visita al templo orureño y viendo a tanto bailarín disfrazado me acordé de algunos candidatos que bailarán el día de las elecciones, no en honor de la Virgen del Socavón sino de honor de algunos diablos de poca categoría en el Reino de Lucifer.
Realizada mi promesa ante al Virgen, le pedí me aliviara de mi reumatismo, y retornamos a La Paz, no sin antes visitar el restaurant Nayjama, que sigue siendo de rechupete.