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Alrededor de 3.500 niños, adolescentes y jóvenes de ocho unidades educativas que funcionan en la zona de Quintanilla (Sacaba) conviven cada día con baños hediondos y llenos de excrementos, falta de sistema de agua y alcantarillado, escombros peligrosos, basura y goteras. Estos estudiantes tampoco tienen dónde jugar y el espacio para cobijarse del sol y la lluvia es insuficiente.
Cansados por el incumplimiento y retraso en la ejecución de diversos proyectos por parte de la Alcaldía de Sacaba, los padres de familia bloquearon ayer el kilómetro 4,5 de la avenida Villazón (carretera a Santa Cruz), para exigir un compromiso escrito del alcalde Walter Terán que garantice la atención a sus demandas.
En esta infraestructura funcionan los colegios Max Fernández, Quintanilla A, Quintanilla B, San Antonio de Padua, Jesús Terceros y Miriam de Terceros.
Los padres denunciaron que los baños nuevos que se construyeron hace dos años en el área de primaria tenían la instalación de plomería mal hecha por lo que, hasta la fecha, continúan inhabilitados.
En este sector existen en total 12 baños para 1.200 niños. En estos baños, la suciedad llega incluso a las paredes y, según explicaron los padres, existe también cierta dejadez por parte de los porteros del lugar por falta de agua para realizar la limpieza.
Sin embargo, esta infraestructura cuenta con un pozo de gran capacidad, construido hace un año y medio, pero que no fue habilitado para el uso hasta hace 15 días. "Tenía bomba, pero lo que faltaba era la conexión a los baños", declaró el presidente de la Junta de Padres de Familia, Gonzalo Becerra.
A esto se suma que existe un solo tinglado pequeño para cinco unidades educativas y que, pese a las solicitudes, hasta la fecha no se ha construido un nuevo tinglado comprometido.
A pesar de que existe un gran espacio disponible, los niños de estas unidades educativas no cuentan con un espacio para jugar. "Los chicos se suben a los árboles por columpiarse. Tengo un niño que se ha roto la muñeca por estar columpiando en un árbol", declaró uno de los padres de familia, Víctor Zuleta.
Los Tiempos presenció cómo los niños suplían esta carencia trepando a los escombros e infraestructuras en desuso, cerca de un vehículo chatarra y corriendo en medio de calaminas, postes y otros desechos que se amontonan en gran cantidad en varios lugares de esta infraestructura.
Además, existen aulas en las que parte del techo ha caído por las goteras no reparadas hace años e incluso hay una de ellas en las que la Alcaldía y la empresa dejaron la obra a medias.
A ello se suma que, en el sector exterior del baño de secundaria existe un verdadero basural que, según dijeron los encargados, se quema en el lugar.
Alrededor de las 11:00, Terán firmó un convenio para iniciar inmediatamente los trabajos y ejecutar las obras pequeñas hasta fines de noviembre (instalación del alcantarillado y agua potable, el parque infantil en primaria y algunos techos y canaletas y la adecuación de dos baños para directores) y las grandes (tinglado y la cancha múltiple, arcos y tableros para las otras canchas) hasta fines de diciembre.