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Robert Gates, el hombre al que le tocará solucionar lío de Irak | | Por:Teresa Bouza | | 08-11-2006 - 18:25 h. | | Washington | EFE
Robert Gates, el ex director de la CIA que de ser aprobado por el Senado sustituirá a Donald Rumsfeld como secretario de Defensa, es un experto en la Guerra Fría al que le tocará lidiar en breve con la patata caliente de Irak.
Gates, de 63 años, pasó la mayor parte de su carrera profesional en la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y es el único funcionario que logró escalar desde los puestos más bajos hasta la dirección del organismo.
El hombre que lideró los servicios de espionaje de EEUU entre noviembre de 1991 y enero de 1993 era el favorito del presidente George W. Bush para convertirse en el zar de la inteligencia estadounidense.
El puesto, que ocupa John Negroponte, se creó para enmendar los problemas de coordinación entre las distintas agencias de espionaje que quedaron al descubierto tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra Washington y Nueva York.
Gates rechazó la oferta y expresó dudas de que el cargo disfrutase de la influencia necesaria para ser realmente efectivo.
El ex espía, que es viejo amigo de la familia Bush, preside ahora una de las mayores universidades de EEUU -la Texas A&M University- y goza de amplio respaldo entre republicanos y demócratas, por lo que se espera que el Senado dé luz verde a su nombramiento.
"De ser confirmado, Bob aportará más de 25 años de experiencia en seguridad nacional y una reputación estelar como un líder eficaz con un juicio sensato", dijo Bush durante una rueda de prensa hoy en la Casa Blanca, en la que anunció la partida de Rumsfeld.
El candidato a dirigir la política de Defensa de la mayor potencia militar del planeta desempeñó un papel clave durante la primera Guerra del Golfo, así como durante la crisis de los rehenes de Irán y la invasión soviética de Afganistán.
Su papel en el caso "Irán-Contra" es uno de los puntos negros de su carrera e impidió que su primer nombramiento para jefe de la CIA se materializase en 1987, ante la oposición del Partido Demócrata.
Como subdirector de la CIA durante ese periodo, Gates disfrutaba de la suficiente influencia como para haber sabido que se habían desviado ilegalmente fondos procedentes de la venta de armas a Irán para financiar a los rebeldes "Contras" de Nicaragua con el objetivo de derrocar al gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional.
Gates fue investigado por el caso, aunque nunca llegaron a presentarse cargos contra él. Aun así, durante las audiencias para su confirmación como director de la CIA en 1991 reconoció que se habían cometido errores y dijo que debería de haberse esforzado más para llegar al fondo del asunto.
En su biografía "From the Shadows" (Desde la sombra, 1996), defiende la decisión de la CIA de llevar a cabo operaciones encubiertas, algo que según él ayudó a ganar la Guerra Fría.
El ex espía natural de Kansas considera que su aportación más importante a los servicios secretos tuvo lugar en Afganistán.
"La CIA tuvo un importante éxito en las operaciones encubiertas", dijo Gates en un discurso pronunciado en 1999.
El candidato de Bush a dirigir el Pentágono cree que los miles de millones de dólares que la Agencia Central de Inteligencia hizo llegar a las guerrillas de los muyahidín hicieron posible que la resistencia afgana venciese al ejército soviético.
Si todo sale según lo esperado, Gates desembarcará en el Pentágono en momentos en los que existe una urgencia cada vez mayor para encontrar una solución imaginativa a la guerra de Irak.
Gates, de hecho, ya se ha puesto manos a la obra al formar parte de la comisión bipartidista Baker-Hamilton que presentará durante los próximos días una serie de recomendaciones a Bush sobre cómo enmendar el catastrófico rumbo del conflicto en Irak.
Su "currículo" incluye casi 27 años de experiencia en los servicios de inteligencia.
Es licenciado en Historia por la Universidad de Indiana y doctor en Historia Rusa y Soviética por la de Georgetown.
Gates está casado y tiene dos hijos.
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