Londres | EFE
Millones de niños en todo el mundo podrían haber sufrido daños cerebrales por efecto de la contaminación industrial, indica un estudio científico publicado ayer en la versión de internet de la revista médica "The Lancet".
El estudio, elaborado por expertos estadounidenses y daneses, denuncia la existencia de una "pandemia silenciosa" de trastornos en el desarrollo neurológico causados por productos químicos tóxicos vertidos en el ambiente, cuyo efecto en las personas es real pero difícil de calibrar.
Los científicos piden a las autoridades, tanto en Europa como en Estados Unidos, que refuercen la investigación y los controles sobre los productos industriales contaminantes, para proteger sobre todo a los niños, los más vulnerables a su acción nociva. Según los expertos, algunas de las enfermedades o trastornos que podrían derivarse de la contaminación industrial son autismo, déficit de atención, retraso mental y parálisis cerebral.
Los autores del estudio identificaron 202 productos químicos industriales potencialmente perjudiciales para el cerebro humano y, en su opinión, son "sólo la punta del iceberg".
Recuerdan que actualmente se sabe que más de mil productos químicos son neurotóxicos en animales, y advierten de que es probable que también lo sean para los humanos.
Los expertos consideran que los controles que ejerce la Unión Europea (UE) no son suficientes, mientras que denuncian que en EEUU sólo se impone a las empresas requisitos mínimos -que muchas veces no se cumplen- para que hagan pruebas de seguridad sobre los productos químicos que utilizan.
El doctor Philippe Grandjean, del departamento de Medicina Ambiental de la Universidad del Sur de Dinamarca, en Winslowparken, afirma en "The Lancet" que "el cerebro humano es un órgano precioso y vulnerable y, debido a que su funcionamiento óptimo depende de la integridad del órgano, cualquier daño, aunque sea limitado, puede tener serias consecuencias".
"Aun en casos en que existe documentación suficiente para probar su toxicidad, la mayoría de los productos químicos no están regulados para proteger el cerebro en desarrollo", critica.
Los efectos en el tiempo
Los científicos admiten que especificar los efectos de la polución química industrial es extremadamente difícil, ya que los síntomas pueden tardar años o incluso décadas en aparecer.
Por este motivo hablan en su estudio de una "pandemia silenciosa", porque el daño causado por cada químico tóxico no se refleja de forma evidente en las estadísticas de salud disponibles.
Pero el alcance del riesgo para grandes masas de la población es evidente, por ejemplo, en el caso del plomo, señalan los profesores.
Casi todos los niños nacidos en países industrializados entre 1960 y 1980 han estado expuestos al plomo de la gasolina.
Basándose en los efectos conocidos de ese metal, los expertos aseguran que puede haber habido en esas generaciones una reducción de más de la mitad de coeficientes de inteligencia superiores a 130, mientras que habrían aumentado los coeficientes intelectuales de menos de 70.
"Las pruebas combinadas sugieren que los trastornos causados por productos químicos industriales han dado lugar a una pandemia silenciosa en la sociedad moderna", concluyen los científicos.
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