En nueve meses de gestión se ha ido más lejos que nunca antes en materia de estrechamiento de los lazos bilaterales.
La entrevista que los presidentes Evo Morales y Michele Bachelet sostuvieron en el marco de la XVI Cumbre Iberoamericana la semana pasada en Montevideo; la visita al país del Comandante del Ejército del vecino transandino; la aprobación de un protocolo complementario al acuerdo económico vigente y la organización de un foro social sobre Bolivia por parlamentarios chilenos en Santiago, son prueba de un avance sin precedente de los vínculos con Chile, sin embargo de la inexistencia de relaciones diplomáticas formales.
En el primer evento, ambos mandatarios repasaron la agenda de 13 puntos en debate, incluido el tema energético, a decir de Morales, quien pidió a la comunidad internacional acompañar el proceso de acercamiento entre los dos países, lo que para su interlocutora no significaba una intervención en cuestiones bilaterales.
La llegada del jefe militar, por su parte, derivó en compromisos de cooperación institucional, así como en la futura reivindicación de los héroes nacionales protagonistas de la infausta guerra del Pacífico, gesto impensable ni siquiera durante los regímenes castrenses de la década de los años 70, cuando más bien las relaciones fueron suspendidas por Bolivia ante el fracaso del diálogo emprendido con ocasión del llamado abrazo de Charaña entre los entonces presidentes Hugo Banzer y Augusto Pinochet.
El protocolo comercial, entretanto, está llamado a permitir el ingreso de variedad de productos bolivianos libre de aranceles al mercado chileno, excepción hecha de unos cuantos considerados sensibles, a cambio de que las mercancías procedentes de Chile penetren en Bolivia de la misma forma y gradualmente en un período de cinco años.
Finalmente, el foro que compartirán congresistas de uno y otro lado, versará sobre la referida agenda, más la integración y la demanda de acceso a la costa del Pacífico.
Por si fuera poco, los jefes de Estado volverán a reunirse en esta ciudad dentro de un mes, a tiempo de efectuarse la Cumbre Sudamericana de Naciones y en lo que en realidad constituirá su quinto encuentro desde que Evo Morales concurriera a la toma de posesión de su par, a quien el gobierno del Movimiento al Socialismo pretende ofrecer una fiesta popular similar a la que tuvo lugar en la capital del Mapocho, donde fue homenajeado por varias organizaciones de izquierda.
Es decir que en nueve meses de gestión se ha ido más lejos que nunca antes en lo que hace al estrechamiento de los lazos boliviano-chilenos desde la conflagración de 1879, seguida de una serie de vaivenes de la cancillería de la República, mientras que La Moneda supo mantener una posición invariable respecto de la restitución de una salida al mar para Bolivia.
En tal escenario, hubo un intento gubernamental de exportar gas a México y los Estados Unidos a través de un puerto chileno, en un extremo, y la negativa a venderle a Chile ni una molécula, en el otro, enunciado reiterado por el nuevo contrato de provisión del energético a la Argentina, pero que parece encaminarse a una revisión por la administración en curso.