Managua | Agencias
El dirigente sandinista Daniel Ortega ganó la elección presidencial nicaragüense, según resultados casi totales dados a conocer anoche.
Contado el 91 por ciento de los votos, Ortega tenía el 38 por ciento contra el 29 por ciento de Montealegre.
Según la ley electoral, basta obtener el 35 por ciento de los votos y una diferencia de cinco puntos porcentuales sobre el segundo rival más cercano para ganar la elección en la primera vuelta.
Ortega, ex revolucionario marxista, gobernó Nicaragua desde 1979, cuando los sandinistas derrocaron el régimen de Anastasio Somoza, hasta 1990.
Pasó la mayor parte de la década de los años 80 enfrentando la insurgencia "Contra" financiada por Estados Unidos. Después de perder la presidencia en 1990, sufrió derrotas en las dos elecciones siguientes.
El presidente del Consejo Supremo Electoral (CSE), Roberto Rivas, quien deberá proclamar ganador a Ortega de la jefatura de Estado, dijo temprano ayer "que la tendencia" favorable al candidato presidencial sandinista era "irreversible".
Mientras tanto, el ex presidente estadounidense Jimmy Carter, jefe de una misión de observadores del proceso electoral en Nicaragua, dijo que no le queda "ninguna duda" de la transparencia de las elecciones.
Carter añadió que habló con la secretaria de Estado estadounidense Condoleezza Rice, quien le dijo que "no importa quien sea electo, Estados Unidos responderá positiva y favorablemente".
En sus primeras declaraciones tras los comicios, Ortega pidió en la víspera a los otros candidatos presidenciales "trabajar juntos para erradicar la pobreza".
"Esta es una decisión que tenemos nosotros (los sandinistas) y que estoy seguro que comparten todos los otros candidatos que han participado en estas elecciones", agregó.
Llamó a la reconciliación de los nicaragüenses y a "que nos unamos todos, los empresarios, los banqueros, para erradicar la pobreza".
Por su parte, el candidato liberal disidente Eduardo Montealegre reconoció la victoria de Ortega.
"Conforme a nuestras leyes administradas por el Tribunal Electoral, el resultado del voto popular favorece a Daniel Ortega, a quien he llamado para extenderle mis felicitaciones", dijo Montealegre en rueda de prensa desde su cuartel de campaña.
"Con su triunfo, él (Ortega) adquiere una enorme responsabilidad, que así como ha sido electo, tendrá que gobernar democráticamente", agregó.
Los retos del mandatario
Ortega recibirá el 10 de enero próximo, junto con la banda presidencial, las riendas del segundo país más pobre de América Latina.
Sólo Haití aventaja en ese vergonzoso renglón a la nación centroamericana, donde según estimados de organismos internacionales, el 80 por ciento de sus 5,1 millones viven en condiciones de pobreza.
Traducido en números concretos, ese porcentaje indica que 4,2 millones de nicaragüenses sobreviven con menos de dos dólares diarios, y que casi la mitad de ellos están en la miseria.
El sombrío panorama se completa con un galopante desempleo que afecta a más de la mitad de la población laboralmente activa, y una deuda externa de 6.500 millones de dólares.
Más de un millón de adultos no saben leer ni escribir, además de que 800 mil niños están fuera del sistema escolar, como resultado directo de la pobreza, que mantiene desnutrido al 27 por ciento de la población.
Con datos tan escalofriantes, cualquier gobernante lo pensaría dos veces antes de asumir el poder en un país donde las políticas neoliberales impuestas durante los últimos 16 años no han hecho otra cosa que agrandar la brecha entre ricos y pobres.