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Nuevo enfoque para atraer capitales | | El litio puede convertirse en un importante factor para impulsar el desarrollo de Bolivia
Hace 15 años Bolivia perdió una inmejorable oportunidad para aprovechar la explotación de uno de los recursos naturales que, como tantos otros, posee en abundancia. Un mal entendido nacionalismo, liderado por autoridades cívicas de Potosí, ahuyentó a una empresa multinacional que estaba a punto de cerrar el negocio para trabajar las reservas de litio en el Salar de Uyuni. La férrea y "militante" oposición obligó al gobierno de Jaime Paz Zamora a romper las gestiones, dando lugar a que la Lithium Corp. abandone el país, para ser recibida con los brazos abiertos en la Argentina, donde también existen importantes yacimientos de ese mineral.
Si en ese entonces el litio era un considerado atractivo para diferentes propósitos, hoy en día su importancia se ha redoblado merced al descubrimiento de nuevas cualidades que están revolucionando la industria energética. Baterías fabricadas con iones de litio, conocidas como Li-Ion, están siendo utilizadas con sorprendentes resultados en una variedad de rubros. Los grandes fabricantes de automóviles, teléfonos celulares, relojes y agendas electrónicas han encontrado en ellas una fuente de energía fiable, duradera, menos costosa y, sobre todo, limpia, es decir no contaminante.
Razones más que suficientes para que el tema sea nuevamente tomado en cuenta como una alternativa real para apuntalar el desarrollo del país, pero esta vez con un enfoque diferente, que descarte viejas prácticas y creencias de que Bolivia es depositario de todas las riquezas del planeta.
Es que existe la presunción, errónea por cierto, de que al haber sido el territorio boliviano favorecido por la Naturaleza con ingentes recursos naturales, le asiste al país el derecho de fijar las reglas del juego cuando llega el momento de explotarlos. En un concepto equivocado, se ha pretendido y se pretende imponer condiciones, a nombre de la dignidad nacional, que en lugar de atraer inversores, los ahuyenta. Bolivia es un país pobre y, como tal, no cuenta con la tecnología y los capitales requeridos para acometer proyectos que le permitan explotar sus recursos.
Las empresas multinacionales no son instituciones de beneficencia; su objetivo es hacer dinero y utilizan todo su poder en ese propósito; sin embargo, sin su participación ningún proyecto de magnitud, sea en Bolivia o en cualquier otro país del mundo en desarrollo, es factible. Lo que se requiere en las naciones receptoras de las inversiones es una capacidad negociadora de alto nivel que permita establecer condiciones equitativas y satisfactorias para las partes interesadas.
En el caso del litio, se ha establecido que el Salar de Uyuni contiene el mayor yacimiento a nivel mundial; pero no es el único lugar donde puede ser encontrado y su existencia en diferentes regiones del planeta es "moderadamente abundante", según estadísticas especializadas. Bolivia puede retomar el frustrado proyecto del año 1992, no sin antes dejar a un lado las restricciones y trabas a la llegada de capitales extranjeros que, lamentablemente, se han convertido en una premisa de sus actuales gobernantes.
De lo contrario, esa riqueza quedará como otro gigante dormido, confirmando la incapacidad de la dirigencia boliviana de convertir sus recursos naturales en instrumentos que permitan superar la pobreza extrema en que se debate el pueblo y haciendo que los potenciales inversores busquen opciones más atractivas y seguras en otras latitudes.
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