Bush conmemoró en Holanda la "gran victoria de la libertad"
Michael McDonough.- Londres | Ap.- Con la presencia de multitudes tanto en actos solemnes como en fiestas callejeras, toda Europa festejó ayer el 60º aniversario de la derrota de la Alemania nazi y el fin de la guerra más devastadora que haya conocido el Viejo Mundo.
El príncipe Carlos, vestido con uniforme de oficial naval, colocó una ofrenda floral al pie del monumento a los muertos en las dos guerras mundiales.
El presidente francés Jacques Chirac y el canciller alemán Gerhard Schroeder asistieron a ceremonias en sus países para señalar el final del conflicto de 1939-1945 en Europa.
El presidente de gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, entre miles de personas, viajó a un antiguo campo de la muerte nazi en Austria para recordar su liberación.
Rusia, con 26 millones de muertos entre militares y civiles, pagó un precio más alto que cualquier otro país por la agresión de Adolfo Hitler.
Unos 6 millones de judíos fueron asesinados durante la guerra, que cobró 50 millones de vidas en total. China y Polonia también sufrieron enormes bajas, lo mismo que Alemania, Japón, Gran Bretaña, Francia, Italia, Estados Unidos y muchos otros países.
En contraste, unas 10 millones de personas murieron en la Primera Guerra Mundial, de 1914-1918.
Víctimas del nazismo
En Berlín, Schroeder y el presidente alemán Horst Koehler asistieron a un servicio religioso en la catedral antes de la colocación de una ofrenda floral en un monumento a las víctimas del nazismo y la guerra.
La policía selló buena parte del centro de Berlín para prevenir los choques y proteger la histórica Puerta de Brandenburgo, donde dirigentes de los partidos políticos principales y unos 10.000 espectadores asistieron a los festejos del "Día de la Democracia" con música y discursos. Las autoridades prohibieron a la ultraderecha marchar a la Puerta de Brandenburgo y al nuevo monumento a las víctimas del Holocausto, ya que una nueva ley prohibe los actos que insultan la memoria de las víctimas del nazismo.
El presidente estadounidense George W.Bush celebró el 60º aniversario de la firma del armisticio de Berlín que puso fin a la guerra en Europa en una solemne ceremonia en el Cementerio Estadounidense de Holanda, donde fueron enterrados 8.301 soldados norteamericanos.
Mientras una fría lluvia caía en el cementerio repleto de cruces blancas, Bush dijo que los efectivos militares habían pagado un "precio terrible" al no volver nunca a sus hogares tras luchar contra la tiranía.
"En esta tranquila mañana de mayo, conmemoramos una gran victoria de la libertad", dijo Bush en el tercer cementerio más grande de Europa para los caídos en la guerra.
Ofrendas florales
El presidente Bush y la reina Beatriz de Holanda colocaron ofrendas de flores en el cementerio, donde resonó un clarín en señal de duelo y un avión militar hizo un vuelo rasante.
"Nuestra deuda de gratitud es demasiado grande para expresarla con palabras. Ellos nos dieron el regalo más preciado, la libertad", dijo el primer ministro Jan Peter Balkenende, al aludir a los aliados estadounidenses que liberaron a Holanda de la Alemania nazi.
Bush agradeció al pueblo holandés por visitar las tumbas de soldados estadounidenses a quienes nunca conocieron.
"Cada mujer y hombre sepultado aquí es más que una lápida o un número de serie", dijo el presidente estadounidense.
En Moscú, el presidente de Rusia Vladimir Putin y líderes de otras ex repúblicas soviéticas rindieron homenaje ayer domingo a veteranos de guerra por lograr la victoria sobre los nazis en la Segunda Guerra Mundial.
"Cada año, con más emoción y más respeto, nos inclinamos ante vuestro logro", dijo Putin en un discurso antes de un concierto de gala en homenaje a los veteranos efectuado en el Teatro Bolshoi de Moscú.
LOS NEONAZIS
En Berlín, el presidente Horst Koehler, en un discurso conmemorativo en el Parlamento, reiteró que los neonazis "no tienen posibilidades" porque la abrumadora mayoría de los alemanes no los apoyan.
Al honrar la memoria de las víctimas alemanas y no alemanas del nazismo, dijo que sus compatriotas "recuerdan con vergüenza" la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto.
La policía selló buena parte del centro de Berlín.
"Esto es una desgracia", dijo el ministro del Interior, Otto Schily, acerca del acto de un partido al que ha acusado de revivir la ideología y los símbolos nazis.
"Culto de la culpabilidad"
Unos 3.000 partidarios de una agrupación ultraderechista alemana se congregaron ayer en Berlín en protesta contra el "culto de la culpabilidad" que, dicen, le fue impuesto a la nación tras la derrota de los nazis hace 60 años. Rodeados por policías antimotines en la céntrica Alexanderplatz, militantes del Partido Nacional Demócrata con banderas rojas, blancas y negras, los colores nazis, se aprestaban a iniciar la marcha, en tanto 5.000 personas iniciaban una contramanifestación en la avenida Unter den Linden para cortarles el paso.
Gemma Casadevall, de la agencia Efe, recoge las palabras del presidente del Partido Nacional Democrático, Udo Voigt, quién afirmó que no se podía festejar como liberación una jornada a la que siguieron "violaciones masivas" de alemanas y deportaciones de millones de alemanes, "nazis o no", dijo. Durante tres horas, los oradores del NPD, acompañados en la tribuna por correligionarios escandinavos, griegos, sudafricanos y belgas, trataron de animar con estos mensajes a los concentrados, ansiosos de marchar. Dos ultraderechistas españoles, José Luis y Pablo, de 25 y 26 años y llegados de Alicante, hacían ondear asimismo "solidariamente" una bandera de España.