Naciones Unidas | EFE
La Asamblea General de la ONU aprobó ayer por una mayoría abrumadora una resolución, promovida por Cuba, de condena al embargo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra la isla hace casi cinco décadas.
La resolución, que fue presentada por el propio ministro de Relaciones Exteriores cubano, Felipe Pérez Roque, recibió 183 votos a favor, cuatro en contra (Estados Unidos, Israel, Islas Marshall y Palau) y una abstención (Micronesia).
Es la décimo quinta vez que la ONU aprueba una resolución de condena del embargo económico y comercial declarado por Washington poco tiempo después del triunfo de la revolución liderada por Fidel Castro en 1959.
Cuando presentó el documento, el canciller cubano señaló que "la guerra económica desatada por Estados Unidos contra Cuba, la más prolongada y cruel que se hay conocido, es un acto de genocidio y constituye una violación flagrante al derecho internacional y a la Carta de la ONU".
Remarcó que el embargo impide a Cuba comerciar con Estados Unidos y recibir turismo de este país, así como prohíbe a la isla utilizar el dólar en sus transacciones externas y recibir créditos o realizar operaciones con bancos estadounidenses o sus filiales en otros países.
"Pero más grave que todo -puntualizó- el bloqueo de Estados Unidos impone sus criminales disposiciones a las relaciones de Cuba con los demás países que integran la Asamblea General".
Roque denunció ante el plenario de la Asamblea las maniobras de Estados Unidos para impedir la adopción de la resolución, al presionar a Australia para que presentara una enmienda al documento, en el que se pedía el fin del embargo y a la vez reformas en materia de derechos humanos a Cuba.
La moción, presentada por el embajador australiano, Robert Hill, finalmente no prosperó, ya que la mayoría de países votaron en contra, tras considerar que la enmienda era una "distracción" y que las cuestiones sobre derechos humanos deben abordarse en otras instancias del organismo.