La Paz | EFE
El embajador de Estados Unidos en Bolivia, Philip Goldberg, insistió ayer en que no podrá haber una efectiva lucha contra el narcotráfico sin limitar la producción de la hoja de coca en las zonas donde se cultiva.
El diplomático estadounidense, que ayer visitó al ministro de Hidrocarburos, Carlos Villegas, declaró que "no se puede controlar el narcotráfico sin hacer algo con el cultivo también".
Goldberg reiteró así la postura de Washington de exigir que se destruyan las plantaciones de coca que sean excedentarias de la superficie que permite la ley 1008, 12 mil hectáreas en todo el territorio nacional.
Según informes oficiales, EEUU estima que la coca en Bolivia abarca casi 30 mil hectáreas, superficie que se alcanzó por incrementos tanto en la zona de producción tradicional, en los Yungas de La Paz, como en el Chapare, en el centro del país.
"Nosotros tenemos una preocupación sobre la cantidad de hoja de coca" existente en el país, porque "cualquier hoja de coca excedente resultará en cocaína", señaló el embajador a los periodistas al salir del Ministerio de Hidrocarburos.
Goldberg dijo que Estados Unidos y los gobiernos de Europa coinciden en que Bolivia debe elaborar el estudio, ya comprometido por el Gobierno, para determinar la demanda de hoja de coca que se requiere para el consumo tradicional de los habitantes locales.
Remarcó que, con ese resultado, se podrá establecer un plan conjunto para tratar de reducir esas plantaciones.
Según el diplomático, la existencia y el tráfico de estupefacientes "es un problema mundial (porque) la cocaína es un flagelo que afecta tanto a Bolivia como a Brasil, Europa y otros países en los que el consumo crece".
Aseguró que el consumo de cocaína en Estados Unidos "está bajando realmente".
En su visita al Ministro de Hidrocarburos, el Embajador dijo que conversaron sobre la necesidad de que en Bolivia exista un clima favorable para las inversiones de empresas de Estados Unidos.