Vi en un canal de televisión cómo el viernes pasado empleados de la Dirección de Control e Industrialización de la Coca bailaban entusiasmados y bebían cerveza en sus propias oficinas celebrando el primer viernes de noviembre, suceso que me produjo envidia y me llevó a dirigirme al Viceministro Nacional de Disparates en los siguientes términos.
Al señor Viceministro Nacional de Disparates, dependiente del Ministerio del Absurdo. Calle Chuquisaca a la vueltita de la Cervecería Boliviana Nacional, a pocas cuadras del famoso local "El Gato que Fuma y Chupa" que está encima de las graditas donde funciona "El estriptís de Cholas", noble espectáculo que dura seis horas, su Despacho.-
Paulovich, natural y alegre vecino de esta ciudad con carnet de identidad empeñado en el Bar Chuma por consumo de bebidas y comidas. Casado hace 18137 días con una virtuosa mujer nacida en Zaragoza (España). Actualmente periodista nocturno y en busca de trabajo en alguna entidad pública por considerarme originario de esta tierra y masista de corazón. Presentándome ante su Autoridad, con todo respeto digo y expongo.
Por varios medios de comunicación me he enterado de que en la Dirección de Control e Industrialización de la Coca se encuentra el grupo más alegre de los trabajadores estatales pues bailan y beben cerveza, no con intenciones perversas sino para realizar una "ceremonia de ofrenda" en honor a la Pachamama, sentimiento religioso de adoración que ha llegado a conmover hasta mis tuétanos.
Cómo no quisiera, señor Viceministro, que todos los empleados públicos trabajaran con la misma alegría que los mencionados funcionarios para contagiar su felicidad a los más altos dignatarios del Estado, generalmente solemnes y malhumorados, imagen que contrasta con las buenas perspectivas que tenemos los bolivianos.
Lo que falta a muchos de nuestros compatriotas es la alegría de vivir en un país tan rico como el nuestro. Yo mismo, señor Viceministro Nacional de Disparates, trabajo escribiendo tonterías con la jeta caída, faltándome el entusiasmo de los empleados de la repartición mencionada que al llegar el viernes dejan sus escritorios para realizar una ofrenda a la Pachamama, toman sus cervecitas moderadamente, y se ponen a bailar alrededor de sus máquinas y computadoras, festejando seguramente los éxitos del actual gobierno y los años espléndidos que nos esperan.
Creo, señor Viceministro, que la conducta de los empleados de la Dirección del Control e Industrialización de la Coca debería ser imitada por todos los empleados públicos del país y hasta tendría que ser obligatoria.
Es por ello que ahora dejo de escribir y me pongo a bailar solo mientras bebo mi cervecita y canto la canción del Papirri "ahora que tenemos, ahora que tenemos, bien le cascaremos".
Será justicia, etc. etc.