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A pesar de que mañana se cumplen tres meses desde la inauguración de las obras de la Casona de Mayorazgo, no se aprecian ni avances ni trabajadores en la obra. Puertas cerradas de calamina, sin rastro de un solo trabajador y con toda la sección externa sin mejora aparente es lo que se ve en el lugar.
Las rajaduras en la estructura de la edificación de adobe se van ahondando y no existen trabajos en los techos de ninguno de los sectores.
Los vecinos señalan que sólo a veces se ven obreros en el lugar y que no pasan de cuatro, que hicieron sólo unos pilares.
"Es nuestro patrimonio. Queremos que se arregle. Ya van a llegar las lluvias y todito se va a derrumbar", dijo una de las vecinas, Esperanza Flores.
Durante la inauguración de las obras, el oficial mayor Técnico de la Alcaldía, Hernán Orellana, declaró que hasta fines de noviembre la Casona estaría techada. Por lo tanto, quedan 21 días para el plazo dado en aquella ocasión.
"Con bombos y sonajas han hecho la reinauguración, pero ha sido un engaño, es una campaña política", afirmó, a su vez, el vecino Armando Torrico.
En el sector que da a la avenida Simón López existe material de construcción (piedras y arena) que, según los vecinos, fue dejado en el lugar hace unas tres semanas y no ha sido utilizado.
Orellana respondió que, pese a las apariencias, sí se está trabajando en el lugar y se avanza en todo lo que es la estructura de la histórica casona en la que habitó el primer poblador de Cochabamba, Garci Ruiz de Orellana.
Con relación a la ausencia de trabajadores en el lugar, Orellana dijo que los albañiles recibieron un receso por las fiestas de Todos Santos y que volverán a trabajar recién el próximo lunes.
Los vecinos temen que éste sea "un engaño más" ya que en tres ocasiones anteriores ya se cerró el lugar y se anunció el inicio de las obras sin que, hasta la fecha, se haya hecho la prometida restauración.
"Cada vez hacen promesas y son falsas. Que van a construir, que van a terminar y no hay nada", dijo Claudia Villarroel.
"Dos, tres veces ya han hecho eso. Han traído tierra, pero igual la han dejado y no hay nadie que haga nada", añadió Ruth Zelaya.
Los vecinos dicen además que todavía van al lugar los consumidores de clefa que asaltan y atemorizan a la vecindad.