|
|
|
|
|
|
| PIPOCAS |
 |
|
|
|
|
|
|
|
|
Desafíos del diálogo | | La apertura del proceso de diálogo entre el Gobierno Nacional y los prefectos de los nueve departamentos del país ha abierto, ni duda cabe, un paréntesis de tranquilidad y esperanza en medio del sentimiento de generalizada angustia e incertidumbre que se apoderó de la ciudadanía boliviana a lo largo de la gestión pasada.
Contra todo lo esperado, el diálogo comenzó en un marco de respeto, cordialidad y se caracterizó por la mutua intención de hallar salidas concertadas a los principales puntos de conflicto: el recorte de los recursos prefecturales provenientes del Impuesto Directo a los Hidrocarburos, y la aprobación de un proyecto de Constitución Política del Estado que refleja los criterios unilaterales de la mayoría oficialista.
Es posible que los primeros resultados del diálogo, instrumentalizado en mesas técnicas que ya se encuentran en funcionamiento, se conozcan el día lunes, durante la nueva reunión que vayan a sostener el Presidente de la República con los prefectos de los nueve departamentos.
Todo esto se produce en momentos en que el Gobierno ya ha iniciado una campaña sin tregua orientada a promocionar el Sí en su campaña para lograr la aprobación ciudadana en el referéndum que tendrá que refrendar, en última instancia, el proyecto de texto constitucional elaborado por la Asamblea Constituyente en circunstancias por todos conocidas; y, paralelamente, mientras los departamentos autonómicos (Pando, Beni, Santa Cruz y Tarija) se encuentran recolectando firmas para autoconvocarse a un referéndum que ponga en vigencia sus estatutos autonómicos.
El Primer Mandatario ya ha anticipado su criterio al respecto, al señalar que una vía de solución podría consistir en que tanto el proyecto de nueva Constitución como los estatutos autonómicos sean compatibilizados de manera tal que ninguno de ambos entre en colisión legal desde el momento de su futura vigencia.
La propuesta presidencial equivaldría a postergar el referéndum que preparan las regiones de la denominada Media Luna para poner en vigencia su propio marco regulatorio; abriendo la posibilidad de que los estatutos autonómicos, así como el proyecto de nuevo texto constitucional, sean concordados antes de sus respectivos referéndums.
En esa dirección, el Primer Mandatario ya ha dado una primera señal, al pedir a sus asambleístas que consideren la probabilidad de compatibilizar el proyecto de nuevo texto constitucional y adecuarlo a los acuerdos políticos que vayan a producirse en los próximos días.
No está demás recordar, aquí, que los factores que han configurado la actual crisis política y social en el país no solamente se afincan en la redistribución de los recursos del IDH, o en las autonomías departamentales y sus implicaciones sobre el proceso constituyente.
Por eso, del proceso de diálogo además tendrían que emerger respuestas a la cadena de ilegalidades en que ha incurrido la Asamblea Constituyente, y también señales de reparación a las profundas heridas que han quedado abiertas en Chuquisaca por causa del atropello del que este departamento ha sido objeto en los últimos meses del pasado año.
| |
|
|
|
¿ No encontraste lo que buscabas ? Entonces utiliza nuestro buscador...
|
|
|
|
|