"No hay como la miel para darle fuerza al organismo en el invierno" explicaba al público, Teresa, una apicultora del valle alto, ayer en la tercera Feria de la Miel.
Al igual que ella, al menos una veintena de apicultores provenientes del valle alto, central, bajo y del trópico del departamento asistió a la plazuela Quintanilla para mostrar los mejores productos que pueden extraerse de la colmena.
Cientos de visitantes, atraídos por el llamado elixir de las abejas, visitaron los diferentes puestos de exposición.
El evento, organizado por la Cámara de la Pequeña Industria y Artesanía Productiva (Cadepia), congregó también a productores de alimentos y comerciantes de plantas.
La gerente comercial de Cadepia, Beatriz Camacho, explicó que la feria tuvo el objetivo de colaborar con el desarrollo empresarial y comercial de los micro productores apícolas, brindándoles un espacio único en el que puedan ofertar la miel y sus derivados directamente al consumidor.
En esta oportunidad, como en anteriores versiones, también se dio a conocer a la población las propiedades medicinales, nutricionales y cosméticas de la variedad de productos que pueden ser extraídos de la colmena.
Los apicultores que se dedican a la extracción de miel, polen, jalea real y propóleos se dedicaron a explicar las ventajas de consumirlos por su variada y completa composición química que cuenta con carbohidratos, fructuosa, glucosa, maltosa, sucrosa, proteínas, aminoácidos, vitaminas y minerales, entre otros.
El sector de los productos con valor agregado también asistió y mostró una variedad de productos cosméticos hechos con miel y propóleos como champús, jaboncillos para el rostro y cremas de tratamiento.