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Tragedia en Cochabamba
| |  | | La dirigente masista Celima Torrico muestra al cocalero muerto tras recibir un disparo con arma de fuego. En la imagen de la derecha, Cristian Urresti Ferrel, en las calles Mayor Rocha y Baptista. | Daniel James | |
Dos muertos y 200 heridos en un enfrentamiento ayer entre movimientos sociales y cívicos en Cochabamba enlutan al país.
A las 16:10 llegó el primer herido al Hospital Viedma. Se trataba de Olga Ramallo (36), cultivadora de hoja de coca, registrada en emergencias con golpes en la cabeza. Minutos más tarde recogieron el cuerpo de
Nicómedes Gutiérrez (34) de la Plaza de las Banderas, un cocalero de Chimoré, Chapare, muerto con un disparo en el tórax. Cerca de las 18 horas, el cadáver de Christian Urresti Ferrel (17) fue recogido de la Mayor Rocha y Baptista, y depositado en la morgue del Hospital Viedma. Fue golpeado y se presume que lo ahorcaron.
En el hospital, hasta cerca de la medianoche, las sirenas de las ambulancias no dejaron de sonar y en la sala de emergencias los médicos e internos vestidos con sus batas blancas y pantalones verde agua corrían de un lugar a otro sin perder de vista a los heridos. El reporte final de todos los hospitales de la ciudad fue de 200 heridos y dos muertos.
Eran las 16 horas, cuando cocaleros y cívicos, se enfrentaron en un primer choque en la Plaza de las Banderas, llevaban consigo palos, bates, cadenas, tubos, gas lacrimógeno, toritos, dinamita y otros. Los campesinos estaban ubicados hacia el sur, sólo cruzando el puente de Cala Cala, y los segundos llegaban del norte de la ciudad. Los 150 policías que intentaron contener al movimiento cívico que bajaba del norte de la ciudad, y que pretendió frenar a la multitud de marchistas y evitar el enfrentamiento, fueron rebasados en el puente de Cala Cala y a partir de ese momento la ciudad se convirtió en un campo de batalla por varias horas. Sólo 15 minutos después de que la policía perdió el control y miraba cómo los marchistas luchaban cuerpo a cuerpo, recibió de la ciudad de La Paz la orden de lanzar gases para dispersar a los cocaleros y cívicos, personas de carne y hueso, que luchaban sin cesar y sin discriminar si eran mujeres o ancianos.
Mientras tanto, el prefecto de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, estaba en La Paz, había ido a buscar el apoyo de sus similares, y el presidente Evo Morales viajó a Nicaragua para la toma de posesión del sandinista Daniel Ortega.
Y, momentos antes de que el vicepresidente de la República, Álvaro García Linera, y el prefecto Reyes Villa dieran sus mensajes por separado para explicar los hechos ocurridos en Cochabamba, en varios sectores de la ciudad todavía había enfrentamientos entre ambos sectores y al sur de la ciudad, en la zona de La Cancha (mercados), había saqueos que nadie se animaba a controlar.
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