Efectivamente, el hábito no hace al monje. Cualquier persona con uno u otro atuendo no deja de ser lo que es. Lo que ocurre es que el protocolo, que es el conjunto de normas de cortesía y urbanidad establecidas para determinadas ceremonias, por decreto o por costumbre, tiene aceptación y consenso internacional.
El tema se ha puesto en vigencia por el largo viaje emprendido por el Presidente electo de Bolivia, Evo Morales, que muy pegado a sus propias costumbres, no ha variado un ápice su vestimenta y ha concurrido así a los despachos de los más altos líderes mundiales que, como no podía ser de otra manera, lo han recibido dentro de las normas protocolares, incluido el Presidente de Venezuela, a quien nuestro futuro y nuevo Presidente ha tomado como ejemplo desde hace tiempo.
La prensa no ha podido dejar de ocuparse del tema porque no es común que un indígena inicialmente simple líder sindical, se convierta en Primer Mandatario de un país, amparado por la mayoría ciudadana, lo que ha ocasionado que se genere una justificada curiosidad internacional. Inmediatamente después de conocida la amplia victoria masista, muchas declaraciones aseguraban que en el Gabinete Ministerial habrían más ponchos y polleras que corbatas y mini faldas. En honor a la verdad y al interés nacional, el tema es secundario porque cualquiera que sea la vestimenta, lo importante es que en cada persona haya una cabeza con buen criterio, una mente de buena formación y un corazón que ame a Bolivia.
A pesar de lo expuesto, sin embargo, reconociendo el hecho de que el nuevo gobernante ha demostrado tener buenos asesores en materia política y sindical, sería bien que tenga también similares asesores en materia de protocolo y diplomacia para que acepte regirse a normas aceptadas universalmente y se distinga por su capacidad y por la eficiente administración del Estado, que es lo que ha prometido, en lugar de hacerlo por su vestimenta que, por otra parte, no tiene nada que ver con su origen indígena. En este campo, Víctor Hugo Cárdenas tuvo una conducta ejemplar.
Si bien es cierto que en algunos lugares su singular atuendo fue motivo de comentario favorable, también es cierto que, en muchos otros, causó risa y hasta sorna en algunos periodistas. Tampoco se puede desconocer la sutiliza del regalo de una corbata que le hicieron en España, ni la del consejo de abrigarse por presentarse en la China en mangas de camisa, cuando en las calles la temperatura estaba en 10 grados bajo cero.
Como el señor Evo Morales será pronto Presidente Constitucional del país, por lo que representará a todos los bolivianos, sería bien que finalmente se someta a lo que manda el protocolo internacional, lo que no implicará, de ninguna manera, alejarse de su pensamiento ni de su decisión de gobernar como le permite su victoria electoral.
Es un criterio general que el hábito no hace al monje, pero hay hábitos adecuados para cada oportunidad. Por ejemplo, los sacerdotes, tienen una indumentaria especial y apropiada para cada ocasión, por lo que no sería lógico que porque el hábito no hace al monje, se presenten en la Iglesia a celebrar misa vestidos con buzo deportivo, por decir algo; o que un director de orquesta se vaya a dirigir su concierto en traje de baño. El sacerdote seguirá siendo sacerdote y el director de orquesta mantendrá también su oficio, pero utilizando ejemplos exagerados, se aprecia la importancia de respetar lo que ha aparecido por decreto o por costumbre, como son las normas establecidas para ciertas ocasiones con el nombre de protocolo. En todo caso, hay que respetar las distintas opiniones, como las que afirman que ha sido una manera de lucir por el mundo la dignidad de los humildes, lo que el Presidente electo puede seguir practicando de una forma más efectiva, ahora que tiene la oportunidad de administrar el Estado.