Hace unos días se realizó una exposición de libros en el hall de la Prefectura del Departamento. Pero no era una muestra común y corriente, pues varios de los autores no pasaban de los siete y ochos años de edad. Y se leían títulos tanto en los géneros de cuento y novela como de ensayo, estos últimos de autores ya jóvenes (15 a 17 años).
Averiguadas las cosas, se trataba de una iniciativa del colegio Constantino I, y los libros fueron escritos por los alumnos de ese centro educativo desde kinder hasta el último curso de secundaria.
La muestra bibliográfica se repetirá este domingo desde las 10:00 hasta las 14:00. Según Edgar López Saavedra, director académico del colegio, el objetivo de estas exposiciones es mostrar el trabajo de los alumnos como reconocimiento a su trabajo y esfuerzo. "Una de nuestras prioridades es el incentivo a la lectura y escritura, es por ello que desde los más pequeños hasta los alumnos de la promoción, leen y escriben todos los días de clases", dijo.
Según López, los resultados de este empeño para incentivar las habilidades literarias se traducen en el desarrollo de sus capacidades para investigar, para escribir y para comprender la lectura con más facilidad.
"Incluso los frutos se ven más allá, cuando el estudiante está elaborando su tesis de grado le es más fácil redactarla, en relación a sus compañeros que no tienen el hábito de la lectura ni la escritura", agregó López.
Elizabeth López, profesora del colegio Constantino I, explicó que el secreto para que los estudiantes publiquen sus propias obras, es que hacen que gusten de la lectura. "Les damos clases especiales a los niños y nuestro primer objetivo es que comprendan el material leído".
López agregó que también se inculca a los alumnos el ejercicio de la crítica personal. "Lo que perseguimos a futuro es que los alumnos se comuniquen correctamente en forma escrita y sin faltas de ortografía", dijo Elizabeth López.
Incentivo a la lectura
El método para inculcar a los estudiantes el gusto por la lectura en el colegio Constantino I, según la profesora Elizabeth López Saavedra, consiste en acostumbrarlos a leer en el aula durante 10 minutos diariamente.
"El niño que llega a su aula siempre tiene algo que leer. "Puede ser una lectura de comprensión, un mensaje, o un valor que el estudiante debe internalizar".
López explicó que una vez que terminan los 10 minutos de lectura, los alumnos escriben un resumen de lo que han comprendido, este texto es revisado por un grupo de docentes que revisan la redacción, la ortografía y el nivel de comprensión del texto.
Y como tarea para la casa, los alumnos tienen que leer un determinado texto diariamente, lectura que también es evaluada.
"Sin bien priorizamos el hábito por la lectura, esto no quiere decir que descuidemos las otras asignaturas", finalizó López.