Washington | Agencias.- La administración del presidente George W. Bush sopesa la posibilidad de presentar demandas legales o entablar juicios contra medios de comunicación que divulguen datos secretos del gobierno federal.
De acuerdo con portavoces de la Casa Blanca, desde ahora los periodistas estadounidenses tendrán que pensarlo dos veces antes de difundir informaciones confidenciales, sin mencionar debidamente las fuentes de respaldo.
El gabinete de Bush pretende incluso esgrimir legislaciones sobre espionaje refrendadas en la época de la Primera Guerra Mundial para sancionar a profesionales que pongan en circulación referencias clasificadas.
Matthew Friedrich, jefe de la división criminal del Departamento de Justicia, aseguró que las leyes de espionaje vigentes en Estados Unidos no expresan "exenciones para ninguna categoría de individuos".
La Oficina Oval está particularmente enojada con los diarios The New York Times, Wall Street Journal y The Washington Post, que recientemente revelaron el programa internacional de supervisión bancaria de Bush.
Según Friedrich y el fiscal general, Alberto Gonzales, la divulgación ilícita de datos federales pone en peligro la seguridad nacional y el llamado plan global antiterrorista orquestado por el gobernante republicano.