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A sus 10 años, Flor (nombre ficticio) afronta un embarazo precoz y espera que un juzgado resuelva si ella debe o no afrontar una maternidad temprana, producto de una violación. La Dirección de Género, Generacional y Niñez de la Alcaldía de Cercado (que asumió el caso) explicó que el Código Penal prevé la práctica del aborto para los casos de violación, estupro o incesto, porque se compara la agresión como un delito de lesa humanidad.
Hace un par de días, el padre de Flor tocó la puerta de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia de Quillacollo para denunciar al adolescente de 15 años que ultrajó a su hija y para pedir que se examine a la niña.
El 9 de julio, se confirmó que Flor tenía un embarazo de cuatro semanas, por lo que la familia solicitó a través de la Dirección de Género la interrupción del embarazo. La directora de esa repartición municipal, María Álvarez Pinto, dijo ayer que el Juzgado Primero de Niñez y Adolescencia de la Corte de Justicia ya cuenta con el expediente de la niña y que es la instancia que debe pronunciarse en el menor tiempo posible sobre si autoriza o no el aborto.
Añadió que el fallo del tribunal estará basado en estudios médicos que certifiquen si Flor está o no preparada para interrumpir su maternidad y los riesgos que implica para ella el someterse a un legrado.
Álvarez comentó que existe jurisprudencia o antecedentes de un caso similar hace seis años en el que un juzgado autorizó el aborto de otra niña en la misma situación, pero los médicos cochabambinos se rehusaron a ejecutar la práctica. La familia tuvo que llevar a la niña a La Paz y proceder con el legrado en una reserva casi absoluta.
La situación de Flor depende del análisis que realice el Juzgado, que anunció que su decisión de mantendrá en reserva para resguardar la integridad de la víctima, como establece el Código, Niño y Adolescente en su artículo 105: "Respeto consiste en la inviolabilidad de la integridad física, psíquica y moral de la niña, abarcando la preservación de la imagen, identidad, valores y opiniones".
Por ahora, Flor enfrenta junto a su padre el dilema de su maternidad y la demanda contra el agresor, debido a que su madre radica en España, mientras que el acusado de la violación fue enviado a un centro para adolescentes infractores.