No podía ser más oportuna la cruzada que en favor de las víctimas y por un cambio legislativo que ponga freno al abuso de la minoridad, realizará hasta principios de agosto la Red Contra la Violencia Sexual a Niños, Niñas y Adolescentes en nuestra ciudad y las capitales de Tarija, Chuquisaca y La Paz.
El objetivo no es otro que llamar la atención a propósito de un fenómeno que alcanza niveles alarmantes en nuestro país, sin que por contrapartida exista conciencia ciudadana y, menos todavía, normas y procedimientos que tiendan a erradicarlo a la brevedad posible.
Los porcentajes de vejaciones, abusos deshonestos y violaciones difundidos por la citada entidad, hablan por sí solos de la necesidad de una regeneración familiar y social antes de que produzcan mayor daño en su mismo seno y los sectores vulnerables, máxime si las leyes y los tribunales de justicia no coadyuvan a ese cometido.
Toca al Estado tomar cartas por encima de lo que hacen las instituciones privadas remando contra una corriente que cada día adquiere inusitada fuerza, al punto de que la intermitente denuncia de casos parece no inquietar a nadie.
Es así que a las víctimas les toca sobrevivir en medio de traumas, mientras que los agresores gozan de la impunidad en lo que significa inadmisible inversión de valores.