El periodista Carlos Canelas Canelas fue "un visionario, luchador, patriota, empresario de letras, ganadero, lechero industrial. Un hombre cuyo corazón no cabía en el pecho por su grandeza. Lleno de amor y de ternura". Así lo describió ayer Luis del Castillo Blanco, la persona que tramitó la inclusión del retrato de Carlos Canelas en la Galería de los Notables del Municipio de Cochabamba.
El acto de entrega de la ordenanza con esta disposición se realizó ayer en el edificio Los Tiempos. Es "un acto de justicia… es dejar constancia viva de quiénes han dejado huella a las futuras generaciones" dijo a su vez el alcalde Gonzalo Terceros al otorgar la documentación y recibir de sus hijos la fotografía del artífice de la reapertura de este matutino hace casi medio siglo.
"Revisados los antecedentes, se colige que Don Carlos Canelas Canelas se ha constituido en el máximo exponente de la libertad de prensa en el país", señala la ordenanza 3620/2006, emitida por el Concejo Municipal el 26 de septiembre, que establece que su fotografía sea incluida en el sitial de honor.
El codirector de Los Tiempos, Alfonso Canelas Tardío, en representación de su familia, mencionó que, despojándose de todo sentimentalismo filial, la inclusión de Carlos Canelas en la galería es una decisión muy acertada por la vida loable al servicio del país que llevó su padre.
Según relata su nieto Bernardo, Carlos Canelas trabajó hasta los 90 años con frenesí, e incluso a los 94, un año de antes de fallecer en 1999, seguía yendo al periódico a ver cómo iba la edición.
"Se levantaba a las 4 de la mañana, venía a ver cómo estaba saliendo el periódico, trabajaba todo el día, se quedaba hasta la una de la madrugada esperando que se inicie la edición del periódico", recordó Bernardo Canelas.
UNA VIDA
Carlos Canelas Canelas creció entre el agro y las imprentas. Muy joven, vuelto de la Guerra del Chaco, fundó la editorial a la que bautizó con su nombre y con la cual colaboró con grandes escritores como Jesús Lara.
Estableció una de las primeras lecherías industrializadas de Cochabamba, la hacienda Angostura.
Más tarde organizó una nueva empresa editorial sobre la cual consiguió que Los Tiempos pueda reanudar sus labores, después de 17 años en que había sido destruido por la intemperancia política de aquellos años, el año 53. Dirigió este diario durante casi 30 años.