Santa Cruz | El Deber
Un muchacho, de 17 años, identificado como Marcelino Rojas Parra, fue linchado a golpes ayer por una turba de enardecidos vecinos de la localidad de San Julián, distante a unos 130 kilómetros al este de Santa Cruz de la Sierra, donde la multitud rebasó a la Policía y decidió su muerte al suponer su culpabilidad por haber asaltado a un mototaxista, que se encuentra herido.
La ejecución del adolescente se registró en la plaza principal del pueblo, alrededor de las 10:00, en un acto que ellos definieron como "aleccionador" para los que osen cometer fechorías similares. Ninguna autoridad local, ni siquiera los escasos policías y el fiscal de la jurisdicción, Basilio Villca, pudieron impedir la "decisión comunitaria", más bien amenazaron con aplicar la misma medida contra Bernardino Rojas Mamani (17), presunto coautor del delito, al cual mantuvieron bajo su control durante varias horas, hasta que ayer lo entregaron a la fuerza del orden.
El atraco al mototaxista David Álvarez Paredes ocurrió la noche del martes último en una comunidad denominada Vergel, a cinco kilómetros de San Julián.
Unos sujetos le arrebataron la moto Honda Titán, lo golpearon y lo dejaron creyendo que estaba muerto en el suelo. Sin embargo, la víctima permaneció con vida hasta el día siguiente, cuando algunos de sus colegas y otras personas lo hallaron tendido y lo auxiliaron. Por informes extraoficiales se sabe que el herido reconoció a sus agresores.
Investigación propia de la población
Con esos datos, mototaxistas, comerciantes y dirigentes de las organizaciones sociales del pueblo empezaron su propia investigación, desconociendo a las autoridades establecidas por ley. Aproximadamente a las 19:30 del miércoles, con datos de la novia de uno de los sindicados, capturaron a Bernardino Rojas Mamani en el momento en que bajaba de un micro, cerca de su domicilio. Lo condujeron hasta la sede de la Federación de Colonizadores de San Julián, donde los inquisidores, entre ellos algunas viudas de otros taxistas asesinados anteriormente, a punta de golpes lograron la confesión del sindicado, que dijo ser autor de la muerte del mototaxista Basilio Lizarazu, sucedida el 27 de junio de este año.
Asimismo, el presunto delincuente delató el paradero de Marcelino Rojas, que se encontraba en Montero. A esas horas (1:00 de la madrugada) una comisión de vecinos se trasladó hasta la ciudad norteña y cerca del amanecer (4:00) ubicaron al sujeto, lo aprehendieron y trasladaron de inmediato a San Julián, y ejecutaron el castigo por mano propia ante la impotencia del fiscal Villca, que sólo atinó a decir que tenía que cuidar su integridad física.
Trascendió que dejaron vivo al otro acusado por ser oriundo del lugar y porque, además, debe declarar el paradero de otros cómplices.
Tras el asesinato, el comandante de la Policía, Germán Flores, dispuso el envío de un contingente de uniformados a San Julián, a efectos de evitar más derramamiento de sangre y para identificar a los autores de la ejecución. La Fiscalía de Distrito desplazó al lugar al fiscal de Cotoca.