|
COLEGIO DE COMUNICADORES |
La radio NO descansa en paz |
| Por: Fernando Andrade Ruiz |
| Del 28 al 29 de febrero, las radioemisoras afiliadas a ERBOL realizaron en Cochabamba su Asamblea General del 2008, durante la cual se notó que la radiodifusión en Bolivia ni está débil, ni desplazada, ni en momentos estertóreos, sino que aún tiene y tendrá mucho por hacer, decir y escuchar en pro de una comunicación al servicio del desarrollo integral de Bolivia.
El país cuenta actualmente con más de 800 radioemisoras, la mayor parte de ellas en FM e instaladas de manera improvisada con el principal afán de lucro. En ese panorama, las más de 30 radios asociadas a ERBOL siguen en el esfuerzo para consolidarse como opción radiofónica educativa y popular, promotora de una democracia participativa a partir de la comunicación plural y abierta a la expresión de todas las voces, pero especialmente las de aquellos sectores sociales tradicionalmente excluidos de las formas de comunicación dominantes.
El intento de fortalecer una radiodifusión que apoye al crecimiento democrático no constituye tarea fácil pues, al menos, deberá considerar los siguientes aspectos:
a) Robustecer principios éticos en defensa de los derechos sociales, culturales e individuales, al interior de una sociedad tan diversa, compleja y hasta traumática, como es la boliviana. En ello, precautelar y dar vigencia al Derecho de la ciudadanía sobre la Comunicación, es un principio que se presenta como verdadero eje articulador.
b) Desplegar prácticas democráticas internas y externas, lo que supone, como punto de partida, no discriminar ni excluir ninguna de las múltiples expresiones ciudadanas que emergen de una democracia en pleno proceso de maduración.
c) Hacer todo ello desde una solvente formación profesional en comunicación (información, análisis, opinión), educación y radio.
d) Procesar los diversos tipos de mensajes en formatos atractivos y accesibles a las tan variadas audiencias.
e) Evitar compromisos de carácter político-partidista o cualquier otra dependencia condicionante (incluida, obviamente, la económica- financiera) que limite su libertad de análisis crítico y equilibrio informativo.
f) Abrir diversos espacios y escenarios, no limitados solamente a las cabinas radiofónicas para que, comunicadores, micrófonos y gente, se encuentren y se congreguen en fuerza comunicativa que sustente e impulse creativamente la profundización democrática.
Desafíos, tareas y objetivos que no por ambiciosos y difíciles, merman el entusiasmo de algunas radios bolivianas en el propósito de que la radiodifusión siga tan vital y valiosa en su capacidad de coadyuvar a los procesos de cambio y desarrollo de un país que, como Bolivia, necesita mucho del potencial que le puede dar una comunicación democrática y democratizadora.
|