El Tiempo Cochabamba
Cochabamba - Bolivia
Viernes, 14 de marzo de 2008
18:22 Más de 300 uniones entre mexicanos del mismo sexo en primer año con esa ley
18:04 Presidenta CSN exhibe en Washington examen favorable realizado por OIEA
18:00 Las primeras damas de México y EE.UU. sellan alianza contra el cáncer de mama
16:52 Descubren nuevo templo antiguo en la zona de Cusco
16:41 Ley propone prohibir a estudiantes usar pantalones debajo de las caderas
16:22 Impacto AP: Electrónicos pueden traer virus de fábrica
15:57 El satélite Jason-2 de estudios oceánicos será lanzado en junio
11:11 Ex esposa de McCartney recibirá mas de 70 millones de dólares por divorcio
08:42 Nace camello blanco en zoológico de Crimea
08:30 Británico al que se dio por muerto durante cinco años, acusado de fraude
08:24 La esposa resignada al lado del político pecador: todo un ritual en EEUU
08:21 Greenpeace pide a Filipinas no comprar arroz transgénico por riesgo de salud
18:34 Reprochan radicalismo de Prefectura tarijeña por oponerse al diálogo
18:34 Acuerdos de Entrega serán tratados en encuentro Santos-petroleras
18:31 Líder mundial en etanol y azúcar registra pérdidas en tercer trimestre fiscal
18:16 El boliviano mantiene su valor respecto al dólar estadounidense
18:33 The Strongest quiere conservar el invicto y destronar al líder
18:30 Saprissa denuncia robos en hotel de Cancún
18:31 Campesinos toman como rehenes a cuatro turistas belgas en Guatemala
18:21 ONG de Colombia denuncia que su sitio web fue bloqueado y archivos borrados
17:42 Jurado California exonera a quienes diagnosticaron enfermedad de John Ritter
16:53 Española «14 kilómetros» gana el premio principal del Festival de Guadalajara


La esposa resignada al lado del político pecador: todo un ritual en EEUU

Por:Teresa Bouza
14-03-2008 - 08:24 h.
Aumentar tamaño de letra
Dismuir tamaño de letra
Imprimir

Washington | EFE

Silda Wall Spitzer no dijo ni pío cuando apareció junto a su esposo, Elliot Spitzer, en los actos en los que el ex-gobernador de Nueva York se disculpó y dimitió por su relación con una prostituta, pero ha desatado un acalorado debate.

¿Hizo lo correcto? ¿Por qué no se quedó en casa? ¿Fue lo mejor para sus hijas? ¿Qué habría hecho yo? Esas y otras preguntas son las que se hacen estos días muchas mujeres estadounidenses tras la estoica comparecencia de la demacrada Silda.

La agraviada esposa del ex gobernador neoyorquino no es, de todos modos, la primera en encontrarse en tamaña tesitura.

Entre las que ya se han visto en su pellejo, está la senadora demócrata Hillary Clinton, que también acompañó a su marido, el entonces presidente Bill Clinton, cuando éste entonó en público el "mea culpa" por el romance con la becaria Monica Lewinsky.

Memorable, también, fue la presencia de Dina Matos McGreevey en el 2004 ante cámaras y taquígrafos, cuando su marido, el entonces gobernador de Nueva Jersey, Jim McGreevey, convocó a la prensa para reconocer que era gay.

Y eso por no hablar de Suzanne Craig, quien se sometió el año pasado al escrutinio público cuando su marido, el senador republicano de Idaho Larry Craig, explicó el embarazoso episodio en unos cuartos de baños de un aeropuerto en los que buscó, sin éxito, una aventura homosexual.

El ritual del arrepentimiento es, según los expertos, una figura clásica en la historia política estadounidense, en la que la familia juega un papel crucial.

"Cuando tu mujer o tu familia está contigo eso sugiere que alguien próximo a tí te quiere y piensa que vales la pena", dijo Eric Dezenhall, un consultor de gestión de crisis, en declaraciones al diario "The Washington Post".

"Sin la mujer a su lado, el mensaje es de absoluta culpabilidad y vida disoluta", añadió.

Y Silda Wall Spitzer volvió a protagonizar el ritual, cuando Spitzer anunció esta semana la dimisión tras uno de los mayores escándalos sexuales en la reciente historia política estadounidense.

Su demacrada imagen acaparó estos días portadas de periódicos y programas de televisión y avivó el debate sobre la peculiar tradición política.

Una de sus más fervientes defensoras ha sido la propia Matos McGreevey, quien señaló en declaraciones a la CNN que "todas lo hacemos por motivos personales".

"Yo lo hice porque era mi marido. Siempre lo respaldé y lo quise.

Tenía una hija (...) y quería decirle que estaba allí por su padre", añadió McGreevey que está ahora en medio de un polémico divorcio.

Pero no todas las mujeres comparten su opinión: "¿Por qué tienen que hacer acto de presencia", se preguntaba la "blogger" Amy Ephron esta semana en la página web huffingtonpost.com.

"Lo que quiero es que una de ellas aparezca en la escalinata de la Casa Blanca o la residencia del gobernador... y se plante y diga: "Oye, por cierto, me quedo con la casa"", sugirió Ephron.

Otros como el "Washington Post" se preguntaban cuándo "la mujer agraviada" tendrá un momento de lucidez y asestará un muy merecido guantazo al infiel, y supuestamente arrepentido, esposo.

A la espera de que se produzca ese hito histórico, Joanna Coles, directora de la revista femenina "Marie Claire", dice que está convencida de que a Silda Wall Spitzer, ex-alumna de Harvard, no le quedaba más remedio que aparecer junto a su esposo, por quien abandonó una prometedora trayectoria como abogada.

"La gente se apresura a juzgarla, pero ese es el trato que se hace cuando uno decide dejar su carrera para que el otro siga la suya", dijo la directora de "Marie Claire" en declaraciones que recoge el blog "Outside the Beltway".

"Creo que hubiera sido raro si no hubiera estado allí (...) Eligió ser la mujer del gobernador y lo ha hecho de una forma muy consciente", añadió.

Web Master
Staff, Hemeroteca, Suplementos Especiales
 
Los Tiempos | 2008