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INFORMACIÓN | El Gobierno brasileño señala que mantendrá informado a Bolivia sobre los estudios de impacto ambiental por la construcción |
Brasil dice que no desistirá de represas pese a reclamo |
|  | | El presidente Luiz Inácio Lula da Silva y su ministro brasileño de Exteriores, Celso Amorim0. | Ap | |
Río de Janeiro | Efe
El canciller brasileño, Celso Amorim, dijo ayer que pese a las críticas de Bolivia a la construcción de dos hidroeléctricas en la Amazonia próximas a la frontera, Brasil realizará las obras sin consultas previas, aunque mantendrá informado al país sobre los posibles impactos ambientales, informaron ayer medios de prensa.
"No dejaremos de hacer cosas que son nuestro derecho", indicó Amorim en una entrevista publicada ayer por el diario Valor y en la que fue consultado sobre si Brasil puede suspender las obras por petición de Bolivia.
"Brasil tiene acuerdos antiguos de intercambio de informaciones sobre uso de recursos naturales, pero no hay condición suspensiva", agregó el Canciller al aclarar que los acuerdos bilaterales no incluyen ninguna cláusula que obligue al país a suspender una obra con la que no esté de acuerdo el país vecino.
El ministro de Relaciones Exteriores aclaró, sin embargo, que el Gobierno brasileño mantendrá informado a Bolivia sobre los estudios de impactos ambientales por la construcción de las dos hidroeléctricas sobre el río Madeira.
Amorim dijo que las dos represas que Brasil construirá en la Amazonia están a cerca de 40 kilómetros de la frontera con Bolivia.
Reclamo
Bolivia, en una carta enviada al Gobierno brasileño esta semana, solicitó una reunión de "alto nivel" para discutir el asunto debido a que considera insuficientes los estudios ambientales hechos por Brasil antes de autorizar las obras.
"Pese a decirse contrariados, la carta es amistosa. No veo un drama en eso", indicó el Canciller brasileño.
Bolivia manifestó sus temores el martes, un día después de que el Instituto Brasileño del Medio Ambiente (Ibama) autorizara la construcción de las dos represas sobre el río Madeira, aunque las condicionó a una serie de medidas preventivas para proteger el medio ambiente.
Las dos represas, que el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, considera vitales para el país, tendrán en conjunto una capacidad de generación de 6.450 megavatios, lo que equivale a cerca del ocho por ciento de la demanda nacional.
Según los cálculos oficiales, para la construcción de las presas será necesaria una inversión de unos 10.000 millones de dólares, y también inundar unos 529 kilómetros cuadrados en plena Amazonia.
Amorim indicó que los temores bolivianos sobre el impacto ambiental de las obras son compartidos por el Gobierno brasileño y que serán superados con el cumplimiento de las 33 exigencias que el Ibama hizo para autorizar las obras.
Agregó que espera que el asunto no se convierta en otro foco de divergencias con Bolivia.
Dijo que el proyecto para construir otras hidroeléctricas del lado boliviano del río Madeira, que Lula mencionó en diferentes conversaciones con el presidente Evo Morales, son iniciativas que "requieren tiempo".
En su opinión, una asociación con Bolivia para construir otras hidroeléctricas en la región dependerá de la confianza entre ambos países y exigirá "un comportamiento aceptable por un período de tiempo razonable".
Proponen reunión a fin de mes
El canciller de Brasil, Celso Amorim, propuso a su homólogo de Bolivia, David Choquehuanca, que equipos de ambos países se reúnan a fin de mes para discutir acerca de las represas, dijeron ayer fuentes oficiales.
La propuesta está contenida en una carta dirigida por Amorim a Choquehuanca y que fue difundida por el Ministerio de Relaciones Exteriores.
En su mensaje, Amorim acusa recibo de la carta enviada por Choquehuanca, quien solicitó una reunión de "alto nivel" para discutir el asunto, debido a que considera insuficientes los estudios ambientales hechos por Brasil antes de autorizar las obras.
Amorim explica en su carta que "se trata de obras de fundamental importancia para atender las necesidades energéticas brasileñas" y asegura que "la decisión (de emprender las obras) se tomó con base en completos y fundamentados análisis de sus implicaciones económicas, sociales y ambientales".
Señala que entre las condiciones impuestas por el Ibama para otorgar la licencia están "la protección de especies migratorias y controles de epidemias, sedimentación de residuos, presencia de mercurio, calidad del agua y del nivel del río".
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