Las denuncias de intento de chantaje al Concejo Municipal y digitación del bochornoso mitin realizado la tarde del viernes por el Alcalde de Cochabamba a título de "foro" o cabildo para debatir el futuro de la Empresa de Servicios de Aseo de la capital (EMSA), deben ser motivo de preocupación de la ciudadanía en general y, particularmente, de aquel órgano normativo y fiscalizador.
Ello en razón de que el carácter impreso a la búsqueda de soluciones al problema, en la misma línea que, según similares sindicaciones, primó poco antes en la renovación de la directiva de la Federación de Juntas Vecinales y el copado del Comité de Vigilancia, significaría que el manejo de la Alcaldía obedece a fundamentos y objetivos sectarios y no así a los técnicos y administrativos llamados a beneficiar a toda la comunidad y no sólo a una agrupación como es la de Ciudadanos Unidos, bajo cuyo alero actúa el burgomaestre después de larga trayectoria en la arena político-partidaria.
El expediente de la movilización populista de desempleados, desocupados, padres de familia y dirigentes vecinales cuestionados en su legitimidad para tratar un asunto económico y de gestión, en la mira de eludir una resolución autónoma del Concejo, es un antecedente que puede herir de gravedad al gobierno municipal y al marco jurídico en que se desenvuelve, aspecto que las instituciones representativas de la sociedad y los concejales deben cuidar de modo tal que la conducción de la comuna no sufra de desnaturalización ni se convierta en instrumento que atente contra el interés general.