La selección holandesa se entrenó ayer a puerta cerrada para preparar el partido del próximo viernes en Stuttgart frente a Costa de Marfil, en una sesión en la que Marco van Basten no dejó entrever ningún cambio en su alineación titular.
Una vez recuperados Joris Mathijsen y Mark van Bommel de sendos golpes producidos en el partido ante Serbia Montenegro, la única preocupación, aunque mínima, es el estado físico del portero Edwin van der Sar, quien sufrió repetidamente problemas en el gemelo ante los serbios.
Van Basten sabe que su equipo tendrá que emplearse a fondo ante los africanos, quienes están obligados a ganar, después de la derrota inicial ante Argentina.