Washington | Efe.- El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, se mostró ayer más optimista que nunca sobre el futuro de Irak y más convencido de que hizo lo correcto y de que con el nuevo Gobierno iraquí el progreso hacia la victoria está garantizado.
"Sentí que algo diferente está pasando en Irak" y que, a partir de ahora, los avances serán "constantes", aseguró el Presidente en una rueda de prensa en la que informó de la visita relámpago que efectuó al país árabe.
Tras declararse "inspirado por poder visitar la capital de un Irak libre y democrático" y por lo que pudo ver sobre el terreno en las poco más de cinco horas que estuvo allí, Bush aseguró que el nuevo Gobierno y el pueblo iraquí pueden contar con el apoyo de Estados Unidos hasta el final.
"Hay una diferencia tangible entre el Gobierno actual y los anteriores", prosiguió un presidente pletórico, que dejó muy clara la buena impresión que le causaron los nuevos responsables iraquíes, especialmente el primer ministro, Nuri al Maliki.
Sin embargo, se mostró confiado en que habrá un paulatino descenso de la violencia gracias a iniciativas como el plan de seguridad puesto en marcha ayer por las autoridades iraquíes, denominado "Avanzando hacia Adelante".
Ese plan incluye medidas como la imposición del toque de queda en Bagdad y sus alrededores desde las 21:00 hora local hasta las 06:00, y la prohibición de que los vehículos circulen los viernes en la capital durante las horas en las que miles de creyentes se dirigen a las mezquitas para orar.
Los más de 130 mil soldados estadounidenses que cumplen su misión en el conflicto iraquí no volverán a sus hogares hasta que hayan terminado su trabajo, según el Presidente, quien reiteró que los ajustes en el número de tropas desplegadas en Irak se harán en función de las condiciones sobre el terreno.