Cisjordania | Agencias.- Decenas de funcionarios civiles palestinos asaltaron ayer el parlamento para exigir sus salarios atrasados, arrojando botellas a los legisladores de Hamás y obligando a huir al presidente de la institución.
El segundo ataque de esta semana contra el parlamento, junto a la muerte a tiros en la Franja de Gaza de varios milicianos armados de Hamás, han puesto en entredicho las gestiones de los líderes de Al Fatah y Hamás para poner fin a la lucha armada de sus seguidores.
En Ramala, centenares de empleados gubernamentales se manifestaron frente al parlamento, entonaron consignas contra el gobierno y exigieron sus salarios atrasados. Varias decenas de ellos entraron en el edificio y arrojaron botellas de agua y otros objetos pequeños contra los legisladores de Hamás.
"Tenemos hambre! Tenemos hambre!", gritaron los manifestantes.
El presidente del parlamento Abdel Aziz Duaik, de Hamás, huyó del edificio acompañado de una nutrida escolta poco antes de que entrara la turba. "No regresaré hasta que se hayan ido", advirtió Duaik cuando escapaba.
MINISTRO LLEGA CON DINERO
El ministro palestino de Relaciones Exteriores, quien ha estado buscando dinero en el exterior para paliar la crisis financiera de su gobierno, regresó a la Franja de Gaza ayer con una maleta llena de billetes.
El ministro, Mahmud Zahar, cargaba una pieza de equipaje con unos 20 millones de dólares, dijo una fuente, que pidió no ser identificada.
El funcionario dijo que Zahar había declarado el dinero en la frontera, en cumplimiento con las leyes locales. Los viajeros deben declarar dinero cuando supera los 2.000 dólares y explicar su procedencia.
La frontera es controlada por la guardia presidencial del presidente de la Autoridad Palestina Mahmud Abbas, bajo la supervisión de observadores de la Unión Europea. No se informó de inmediato si se permitirá a Zahar quedarse con el dinero.
Zahar después volvió a cruzar la frontera de Rafa sin el maletín.
El mes pasado, un funcionario de Hamás fue detectado cuando trataba de introducir ilegalmente unos 800 mil dólares a Gaza. El dinero fue incautado, pero poco después le devuelto al Gobierno.
El dinero que trajo Zahar sólo podría cubrir una pequeña porción de deudas acumuladas por el Gobierno. Las necesidades del Gobierno ascienden a unos 160 millones de dólares al mes para pagar sueldos y continuar con sus servicios.