El "no a las autonomías" confirmado por el MAS, no debiera sorprender ni extrañar a nadie. Al adoptar esta definición ejerce el legítimo derecho democrático de hacerlo; sin embargo, por los múltiples y erráticos discursos que intentan justificarla nos topamos con argumentos que reflejan debilidades e incongruencias que merecen ser anotadas. El que las bases organizadas en torno al MAS se pronuncien por el "NO", es resultado de una campaña de desinformación sostenida y de larga data en relación al tema; aunque la razón principal debiéramos encontrarla en el hecho de que el propio Presidente Evo Morales, algunos candidatos y personalidades "intelectual y políticamente influyentes" tienen la convicción de que el modelo constitucional presidencial y centralista vigente le cae como anillo al dedo al proyecto político que impulsa, pese a los matices discursivos en torno a las "autonomías indígenas" o al Estado Multinacional.
En algunas regiones, es inocultable el desinterés respecto a éste tema sobre el cual la gente deberá pronunciarse simultáneamente a la elección de constituyentes. Tal ha sido el impacto del discurso antiautonómico, que difícil será, en el tiempo que queda de campaña, neutralizar la opinión que confunde Autonomía con Soberanía, o con una reivindicación oligárquica, neoliberal y separatista. Incluso dirigentes, candidatos afines al MAS y a otras corrientes progresistas convencidos de las bondades de un proceso autonómico para el país, se muerden la lengua o eluden el tema para no ir a contra ruta del sentimiento prejuicioso de sus electores.
Mientras unos disimulan su adhesión al SI o hablan hasta de "neutralidad", otros arremeten con la consigna de que el SI llevará a la situación extrema de "requerir de un pasaporte para ingresar" a Santa Cruz. ¡Cuando el propio presidente afirmó, hace unos días, que quienes impulsan el SI están en la línea de amenazar la existencia unitaria de instituciones fundamentales como las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional! Hoy se cosecha el fruto de una siembra en un terreno abonado de desinformación, ignorancia y prejuicios plagados de consignas sin contenido crítico.
Voceros del MAS argumentaron que el NO es la respuesta a la oposición cruceña a la política de tierras recientemente anunciada. ¿Pretexto? Lo que sí es previsible es el contraataque imprudente de algunos sectores "radicales" del oriente. En este contexto, se pronostican tormentas que, ojala descarguen sus rayos al calor del debate constituyente y no al margen de los limites de su institucionalidad, me refiero a los desbordes expresados en violencia y confrontación callejera o regional.
Soy militante del SI, aceptando que el tema deberá ser tratado en la Asamblea Constituyente como también en el periodo post constituyente al tramitarse normas específicas que ordenen el proceso. Asumo, el camino hacia un régimen autonómico como voluntario, gradual, no uniforme y lo más importante Pactado Nacionalmente o, dicho de otro modo, aprobado o ajustado por el Poder Legislativo. Conviene aclarar que la Asamblea Constituyente deberá definir clara e inequívocamente las competencias privativas (indelegables) del gobierno nacional como garante de la unidad nacional, entre las cuales estarán la defensa y seguridad nacionales, las relaciones internacionales y aspectos vinculados al uso y aprovechamiento de recursos naturales. No hay Estado Nacional por Federal que sea, que se desentienda de estas funciones y atribuciones fundamentales.
Finalmente, gane el Si o el NO, aceptemos que, el tema será una asignatura central e obligatoria para la Asamblea Constituyente. La elección de Prefectos, no solo desajustó el modelo político de administración territorial vigente, sino que también dio luz verde a un proceso que se caía de maduro al formar parte de la demanda de elección expresada nacional y mayoritariamente en el Foro Jubileo, el Diálogo Nacional 2000 y otros escenarios colectivos. Con la elección prefectural, el proceso arrancó, cojo e incompleto; por tanto, sobran razones para que la deliberación en torno a más descentralización y autonomías sea ineludible. A estas alturas, retroceder sería irresponsable e imperdonable.